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Entrevista:LOURDES FERNÁNDEZ | Nueva directora de Arco | 25 AÑOS DE ARCO

"Arco está en una situación preocupante por la competencia de las otras ferias"

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid, Arco, cerró ayer su 25ª edición con un aumento del 13% en el porcentaje de ventas, un ligero crecimiento del número de visitantes y la aparición de un tipo de coleccionista joven que compra arte emergente. La buena marcha de la feria, enmarcada en el crecimiento general del mercado del arte de los últimos años, no impide que se abran interrogantes sobre el futuro del evento, que a partir del próximo año estará en manos de Lourdes Fernández. La nueva directora ha pedido un tiempo para reflexionar sobre el modelo de feria del futuro a partir de los cambios del sector y también de la competencia de otros encuentros.

Desde que el pasado diciembre fue nombrada directora de Arco, en sustitución de Rosina Gómez-Baeza, que ha ocupado el cargo en los últimos veinte años, todas las miradas se han posado en esta donostiarra expansiva pero muy diplomática que cuenta con una larga trayectoria en el sector artístico y que ha vivido en la sombra esta celebración del 25º aniversario de la feria. Lourdes Fernández (San Sebastián, 1961) estudió Historia del Arte y trabajó un año en el Museo d'Orsay de París, pero su carrera se ha orientado hacia el sector comercial, primero en la galería Malborough de Madrid, en donde trabajó entre 1988 y 1994, y después en la galería DV de San Sebastián, desde 1994 a 2003. Su mayor proyección la consiguió, sin embargo, como coordinadora de la quinta edición, celebrada en San Sebastián, de la Bienal Europea de Arte Contemporáneo, Manifesta, una experiencia que le permitió conocer los cambios que los creadores plantean a las galerías con obras difíciles de colocar en el mercado. Será, reconoce, uno de los retos en su nuevo cargo en el que deberá afrontar también la agresiva competencia de otras ferias en un mundo cada vez más globalizado.

"Arco se ha consolidado como una feria con una proyección internacional, y se lo debemos a Rosina Gómez-Baeza"

"He pedido un tiempo de reflexión, que no será largo. Me gustaría en unos dos meses poder hacer público mi proyecto"

"En el arte hay una parte sublime, es cierto, pero en el fondo lo que le permite sobrevivir es el mercado"

Pregunta. ¿Tiene ya un nuevo modelo de feria?

Respuesta. No, se está haciendo. Yo lo que he pedido es un tiempo de reflexión, que no será largo. Me gustaría en unos dos meses poder hacer público mi proyecto.

P. Ante la dura competencia de otras ferias, como Art Basel Miami y Frieze, en Londres. ¿Cómo ve la posición de Arco?

R. En este contexto creo que está en una situación preocupante porque esta competencia es muy fuerte. Pero Arco tiene muchas ventajas añadidas. Se ha consolidado como una feria con una proyección internacional, algo que ninguno pensábamos al principio que iba a tener y que se lo debemos a Rosina Gómez-Baeza, cuyo trabajo ha sido muy importante. Lo que pasa es que más que ver en qué situación se encuentra Arco, mi reflexión pasa por ver en qué situación se encuentra el mundo. Vamos a ver qué pasa en Europa, que pasa en Latinoamérica, qué es lo que realmente ha variado. Han cambiado las formas de relación entre países, la cultura, los modos de producción del arte contemporáneo y también el panorama artístico en general. Y Arco se tiene que adaptar a este nuevo panorama.

P. La galería ha dejado de ser el único medio de relación entre el artista y el público.

R. Tal vez sí entre el artista y el público, pero no entre el artista y el mercado.

P. Pero ahora muchos artistas trabajan casi como directores de cine, necesitan un equipo y figuras que sean a la vez gestores y agentes. Se quejan de que para producir sus obras la galería ya no basta.

R. Es que éste es el quid de la cuestión. Son dos cosas distintas. Por una parte, al artista este nuevo modelo de producción le está exigiendo otra relación con el mercado, con las galerías y con los coleccionistas. Eso es una cosa y hay que trabajar para ver cómo se adapta el mercado a estas nuevas maneras artísticas y cómo se tienen que transformar las galerías. Pero otra cosa son las dificultades que tiene el artista para llegar a producir estas obras. Primero tiene que producir y luego, además, hay que vender. En Manifesta todo era producción, no había mercado. Invertimos 650.000 euros para la producción de 57 obras, y punto. Había galerías que, además, si nosotros teníamos un presupuesto determinado para cada artista que era insuficiente, ellas colaboraban porque les interesaba que esa producción después fuera suya, y también había entidades públicas o privadas que colaboraban aunque luego se comercializara a través de una galería. Ésa es una vía. El problema es cuando no hay una bienal por medio, ni una institución y sólo queda la galería. Habrá algunas que puedan asumirlo, pero para otras es más difícil. Es un reto complicado, y no tengo la solución.

P. ¿Mantendrá el perfil cultural de la feria?

R. En el plan que presentaré después de estos dos meses que he pedido lo detallaré más. Ahora no puedo contestar ni blanco ni negro. Hay cosas que sí y otras que no, porque creo además que no puedo entrar como un elefante en una cacharrería. Las cosas se tienen que hacer poco a poco.

P. ¿Se mantendrán los espacios institucionales?

R. Digo lo mismo.

P. ¿Será una feria más selectiva?

R. Eso lo tengo que ver con Ifema. No es que no lo haya pensado, pero están los estatutos de Arco. Creo que tiene que ser selectiva, pero hay que estudiarlo.

P. ¿Reduciría su tamaño?

R. No es una cuestión de tamaño o del número de galerías sino de la personalidad que quieras darle a la feria a través de las galerías seleccionadas.

P. Ahora se mantienen en el pabellón 7 las galerías de arte moderno más clásicas y las galerías más contemporáneas y emergentes en el pabellón 9. ¿Seguirá este modelo?

R. Lo estoy reflexionando, pero creo que sí que tiene que haber la diferencia de los dos pabellones.

P. ¿Cree que es buena idea mantener el país invitado?

R. De momento en las próximas ediciones ya está comprometida la presencia de Corea y de Brasil. Me parece que hay cosas que no están mal, pero que hay que pensarlas mejor para ver si funcionan o no. Si hay país invitado, que pienso que tiene un componente positivo, deberá de ser con unas condiciones. Lo mismo que si no lo hay. También habrá que ver si les interesa o no a las galerías, si realmente al final pueden exponer a sus artistas en Austria o en Corea, que es de lo que se trata.

P. Este año se ha presentado el primer directorio del arte español que refleja el crecimiento de centros y museos, pero la cuota española en el mercado del arte mundial es sólo del 0,7% y sigue la preocupación por la escasa incidencia de los artistas españoles en las grandes citas internacionales. ¿Quién ha fallado? ¿Las galerías? ¿Los artistas?

R. Decir que ha fallado alguno de los actores sería irresponsable por mi parte. Lo importante es que en España se ha creado el sistema del arte, que no existía. Y Arco ha tenido mucho que ver con eso, pero también el propio desarrollo del país. Poco a poco se ha ido haciendo una estructura, nuevos museos, más galerías profesionales, coleccionistas, etcétera, y todo esto cuesta mucho tiempo. Ahora, queremos que toda esta estructura esté además situada internacionalmente... Es algo costoso y difícil, nosotros no tenemos la misma historia que otros países con los que se nos compara. Claro que es nuestro caballo de batalla, y a Manifesta me remito, pero no sé si es una responsabilidad de uno solo de los agentes o si depende de la propia dinámica del sector.

P. ¿Cómo asume las críticas al mercado que se hacen desde dentro del sistema del arte?

R. Siempre he defendido el mercado. El arte como realización humana, por supuesto que tiene esta parte más sublime y desde las vanguardias históricas ha habido ciertas ideologías que han defendido que el arte estaba por encima del dinero y de estos valores. Todo eso es muy bonito, y realmente creo que el arte existe porque el hombre lo necesita y es vital para nosotros, pero en el fondo el mercado es lo que hace sobrevivir al arte. No creo que el sistema del arte tenga que ser sólo institucional, con becas y apoyos altruistas a los artistas porque son personajes que hacen cosas que nadie más hace. Creo que el artista crea una obra, se vende, la galería hace de intermediario y hay un coleccionista que lo compra. Y ese sistema no sólo funciona sino que ha hecho que el arte esté donde está.

P. ¿Ha hablado ya con las galerías?

R. Poco, muy poco. He podido hablar con algunas galerías extranjeras porque son las que se van y es más fácil tener un contacto directo aquí. Pero quiero estar con las españolas, con las periféricas y con las de Madrid. Y no es una declaración de buenas intenciones, sino que pienso recorrerme todo y hablar y oír. Son 280 galerías y cada una piensa una cosa distinta.

P. ¿Éste es el problema, que el sector no está organizado?

R. Creo que se está organizando. No me gusta cuando se es derrotista con lo que se ha hecho. Ya sé que son 25 años, pero estructurar todo el sistema del arte no ha sido fácil. Es uno de los retos a los que nos tenemos que enfrentar, pero positivamente. España tiene un gran potencial, también en coleccionismo, que hay que estimular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006