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La sexta hora de clase en la escuela pública centra el debate escolar en Cataluña

La Generalitat está dispuesta a ampliar el horario en septiembre, con o sin pacto sindical

El Gobierno catalán quiere que desde el próximo curso los alumnos de primaria de los centros públicos de la comunidad reciban una hora más de clase. La medida igualaría el horario de la escuela pública con el de la concertada -sufragada con fondos públicos-, que ya imparte seis horas diarias en primaria desde hace más de dos décadas. El Departamento de Educación de la Generalitat negocia esta y otras medidas con los sindicatos en busca de un pacto educativo.

La Generalitat ya ha dicho que aplicará el incremento de horario con o sin acuerdo sindical a partir de septiembre. Con carácter general, los padres aplauden la medida, pero el debate se ha encrespado en los últimos días porque los sindicatos CC OO y UGT exigen una importante ampliación de la plantilla de maestros y que se concrete por centros el impacto de la medida.

La intención de la Generalitat es firmar un acuerdo en paralelo a la aprobación definitiva de la Ley Orgánica de Educación, que está en el Senado. La consejera de Educación, Marta Cid, presentó el pasado viernes la memoria económica del pacto, que supone un gasto de 1.197 millones de euros en tres años. La principal partida irá destinada a sufragar el coste de esta sexta hora, que costará 248,8 millones de euros.

La Generalitat argumenta que hay que igualar la escuela pública y la concertada, donde los alumnos llegan a recibir 1.050 horas más de clase a lo largo de los seis años que dura la primaria. El impacto de esta sexta ahora sobre el horario está por concretar, pero las escuelas podrían ganar media hora al mediodía y otra media al final del día para acabar a las cinco de la tarde.

La ampliación del horario afectará a los alumnos pero no a los maestros. La Generalitat quiere que los maestros reduzcan su horario lectivo de 25 a 24 horas semanales el curso próximo y a 23 el siguiente. Ello a cambio de que aumente en la misma proporción el tiempo que dedican a trabajos docentes en el centro.

Para afrontar estas medidas el Gobierno catalán ofrece contratar 3.500 maestros: 2.500 para poner en marcha la sexta hora de clase en la escuela pública y otros 1.000 desde septiembre para afrontar la reducción del horario lectivo de los docentes.

El sindicato USTEC-STEs, mayoritario en la escuela primaria pública en Cataluña, está en contra de ampliar el horario. Afirma que no servirá para atender mejor al alumno y mejorar el rendimiento escolar. CC OO y UGT están negociando, aunque recelosos, y piden garantías de que la medida no perjudicará a los docentes ni a la organización de los centros. Los padres, en cambio, son favorables en términos generales.

De rebote, la medida también afectará a las familias que llevan a sus hijos a centros de primaria concertados. Estas familias están pagando por esta sexta hora, pero como las dos redes se financian con fondos públicos deberían igualarse no sólo en horario sino en condiciones económicas y por tanto los padres ya no tendrán que pagar una cuota por esta sexta hora y será la Generalitat quien pague los centros concertados.

"Nadie puede negarse"

Fuera de Cataluña el debate se sigue con atención por enseñantes, padres y sindicatos. "No creo que nadie se pueda negar a una hora más educativa", dice Lola Abelló, presidenta de la Confederación Estatal de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa). Abelló recalca que para lograr la equidad educativa se necesita más tiempo para los alumnos con más problemas sin que necesariamente afecte al maestro porque los horarios de alumnos, centros y enseñantes no tienen por qué coincidir", dice la presidenta de Ceapa.

"Soy partidario de reducir el horario de los padres para que puedan atender mejor a sus hijos", afirma Carlos López, secretario general de Enseñanza de UGT. "Los alumnos van muy saturados de horario, pero estamos dispuestos a hablar de esta medida si no es a costa de los profesores y si se dedica a actividades de complento o refuerzo", recalca el dirigente sindical."Representamos a los profesores y todo quello que empeore sus condiciones no lo aceptaremos", insiste.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de febrero de 2006