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Afganistán busca más ayuda para consolidar su democracia

Una conferencia de donantes combatirá la droga, la corrupción y la violencia del país

Más de 60 países asistirán hoy y mañana en Londres a una conferencia de donantes para impulsar el desarrollo político y económico de Afganistán. Copresidida por el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan; el primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente afgano, Hamid Karzai, la conferencia complementa la celebrada en Bonn hace cuatro años, después de que la intervención aliada provocara la caída del régimen talibán.

La conferencia de Bonn selló la ruta política, culminada con la elección de un Gobierno y un presidente. La de Londres busca la estabilidad y el desarrollo económico.

"Hemos entrado en una nueva era, con un auténtico Gobierno afgano elegido", manifestó ayer en Londres la secretaria de Estado Condoleezza Rice, que encabeza la delegación de Estados Unidos, tras entrevistarse con el presidente Karzai. Pero "ahora no se trata sólo de asistencia exterior sino de ayudar al crecimiento económico y el desarrollo de Afganistán", puntualizó. "Estados Unidos quiere unir sus esfuerzos de ayuda gubernamental con los esfuerzos del sector privado, abrir la posibilidad del desarrollo del sector privado a través de la iniciativa denominada 'los negocios están tendiendo puentes', para atraer futura inversión exterior y empresariado local", señaló Rice.

Pero, a pesar de la expulsión de los talibanes, la celebración de elecciones y el establecimiento de un Ejército afgano de 70.000 soldados, Afganistán sigue teniendo enormes problemas. El Gobierno controla la zona de Kabul y el norte del país, pero no el sur, donde los talibanes y los barones de la droga mantienen el control. La corrupción pone en cuestión la existencia misma del sistema democrático y la violencia, a veces en forma de atentados suicidas, se cobró el año pasado 1.500 vidas, incluidas las de 60 soldados de Estados Unidos.

La droga sigue siendo un problema enorme. Afganistán produce alrededor del 90% de la heroína que se consume en el mundo y extiende la corrupción por todo el país. La organización no gubernamental The Senlis Council propuso ayer de nuevo la creación de un sistema de licencias para ir poco a poco controlando el cultivo de opio con el objetivo de transformarlo en morfina y codeína, dos analgésicos de gran potencia de los que existe carencia en un mundo en el que cada vez son más necesarias para paliar el sufrimiento provocado por enfermedades como el cáncer o el sida.

Pero el director ejecutivo de esta organización, Emmanuel Reinert, reconoció ayer que las potencias mundiales planean destruir los cultivos de opio en lugar de ir reconvirtiéndolos y que las grandes farmacéuticas no están interesadas en sus propuestas porque la actual situación encarece los medicamentos y deja en sus manos el control de la producción. La erradicación de los campos de opio puede ser una de las tareas que tengan que abordar los soldados de la OTAN que esta primavera han de tomar el control de las fuerzas multinacionales en la zona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de enero de 2006