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Las cooperativas de educación se unen en Akoe, un grupo empresarial

Los centros suman 9.000 alumnos y comparten un ideario progresista

La decisión tiene algo de pago de una "deuda histórica", reconocen sus promotores: 10 cooperativas de educación, la mitad pioneras en la enseñanza en valenciano, presentaron ayer Akoe, un grupo empresarial que pretende reducir costes gracias a las "economías de escala"; afrontar la competencia en un sector marcado por la "tendencia a la concentración" y abrir nuevos centros educativos. Puede ser el primer paso hacia una integración completa.

Akoe viene a saldar una deuda histórica porque a pesar de compartir un mismo modelo de gestión, un ideario progresista, y, en cinco de los casos, una defensa de la enseñanza en valenciano que se remonta a la década de los 70, sus integrantes habían mantenido un grado de comunicación bajo. "Hemos llegado a la conclusión de que la competencia no es entre nosotros, sino con los de fuera", aseguró ayer el vicepresidente, Carles Picó. Los de fuera, aclaró, son los colegios de la red pública, pero también los grandes grupos privados de carácter confesional.

Forman el grupo empresarial (una cooperativa de segundo grado) La Comarcal; El Drac; La Florida; La Gavina; Juan Comenius; La Masia; Les Carolines; Lledó; Martí Sorolla y Escuela 2. En conjunto, reúnen 9.000 alumnos y 750 trabajadores. Cubren todos los tramos educativos, desde Infantil hasta la universidad, y facturan 30 millones de euros al año.

La unión supondrá la creación de una "central de compras", lo que reducirá costes; facilitará la implantación de las nuevas tecnologías en la docencia, y permitirá la apertura de nuevos colegios. Poner en marcha un centro, calcularon el director, Luiso Cervellera, y el presidente, Benet Delcán, cuesta entre cuatro y seis millones de euros.

Akoe pretende continuar las líneas abiertas por las cooperativas y abrir otras. Delcán citó en concreto la integración de los alumnos con necesidades especiales, por motivos físicos o socioculturales, la intervención en los conflictos que se producen en las aulas, y el uso del valenciano.

La figura de la cooperativa de segundo grado puede ser el primer paso hacia una integración completa, admitieron ayer. Pero es una cuestión a largo plazo, porque algunos centros temen, de esa forma, perder su personalidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de enero de 2006