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La semana fantástica de Cristina Bucsa: nueve triunfos y dos trofeos, el primero individual

La cántabra vence a Fech (6-1, 4-6 y 6-4) en la final de Mérida (México) y redondea el éxito con el dobles. Escala al peldaño 31 y se convierte en la referencia española

Cristina Bucsa posa con el trofeo de campeona, este domingo en Mérida (México).Eloisa Sanchez (REUTERS)

A veces, las cosas van así: qué importa la lógica. Cambiante como es, el tenis culmina este fin de semana un giro tan sorprendente como bienvenido, teniendo en cuenta que la española Cristina Bucsa ya había demostrado su valía e insistía en que estaba lista para darse una buena alegría, por más que hubiese encadenado cinco derrotas y que en la presente temporada tan solo hubiera registrado hasta la fecha una sola victoria individual. Es decir, un despegue duro. Sin embargo, el anochecer de Mérida (México) coincide con el fotograma y la sencillez: ella, triunfadora después de haber batido a la polaca Magdalena Frech por 6-1, 4-6 y 6-4 (tras 2h 15m), se acuerda del trabajador de a pie.

“Se lo dedico a los recogepelotas, a los transportistas y… ¡también a los cocineros, porque lo hacen superbién!”, expresa la tenista cántabra, una extraña dentro del hábitat. Recuérdese: nada de exposición ni de redes sociales, de envoltorios artificiosos ni de followers. Sencillamente, Bucsa, la misma que transita por un carril diferente — “me gusta ser libre”, recalca esta estudiante de Psicología, seguidora del K-Pop coreano y los libros de filosofía— y cuya indumentaria lleva la impronta de una costurera de Torrelavega. Esto es, más y más sencillez, y ahora, también, campeona por primera vez en el formato individual.

Luce un gorro de mariachi, suena de fondo el Canta y no llores y la victoria va dedicada a quien observa más que orgulloso desde el costado, Ion, libreta y bolígrafo en mano antes en el banquillo: “Quiero darle las gracias a mi papá, por llevarme siempre hacia mis límites y por todo lo que hemos trabajado”. Bucsa agradece y a la vez estira la musculatura de las piernas, porque la historia de la final pintaba muy bien —primer set al bolsillo, en 28 minutos— y luego ha ido retorciéndose y endureciéndose sin parar, aunque hay desenlace feliz para ella, más entera, más firme y más decidida en los instantes decisivos. Tiene 28 años y motivos más que de sobra para festejar: ¡Bingo! ¿Y quién lo hubiera dicho?

El día previo —frente a la italiana Jasmine Paolini, séptima del mundo y finalista de Grand Slam— había logrado su primera victoria contra una top-10, después de haber perdido los veinte partidos que había disputado contra rivales de ese rango. No lo podía dejar escapar. Da igual que Frech (57ª de la WTA) le exija masticar cada punto, de un acción-reacción constante a partir del segundo parcial; al final, cada vez que la situación precisa de un plus, su raqueta despide un último bolazo más certero o bien una dejada que sigue fundiendo a la rival. Bucsa, pues, alza feliz los brazos y saborea la nueva condición, convertida ahora en la primera española (31ª) en la clasificación mundial.

Por detrás de ella queda la gallega Jessica Bouzas (50ª) y todavía más lejos Paula Badosa, descabalgada (106ª) entre dolor, lesiones, tropiezos y parones. Precisamente, la catalana —fuera ahora de la horquilla de las cien mejores, por primera vez desde junio de 2024— había sido la última en conquistar un trofeo, en agosto de ese año (Washington). Del mismo modo, hay que retroceder a ese curso para dar con el último representante español (hombre o mujer) que no fuera Alcaraz y se hubiera coronado en un torneo, entonces Roberto Bautista en Amberes (octubre). No atinó Bucsa a principios de noviembre en la final de Hong Kong, pero sí esta vez en Mérida, de categoría 500 y ante una adversaria —28 años, un 500 también en su expediente— con la que no se había medido hasta ahora.

“Ha sido una batalla superdura”, describe, sin tiempo que perder (“¡vamos a por ello!”) porque a continuación disputará la final de dobles junto a la china Xinju Jiang. De nuevo, bingo. Octavo en la modalidad: 6-4 y 6-1 (en 1h 02m) contra el tándem formado por Maia Lumsden e Isabelle Haverlag. Al bronce olímpico obtenido de la mano de Sara Sorribes en los Juegos de París y el meritorio trazado completado hasta ahora en los grandes —octavos en la última edición del US Open de Nueva York—, la cántabra añade en México otro fascículo para el recuerdo: son nueve triunfos en siete días, cinco individuales y cuatro por parejas. La vida más allá de Alcaraz. Turno y honores hoy para Bucsa.

INDIAN WELLS, PENDIENTE DE DUBÁI

A. C.

Mientras el torneo de Indian Wells calienta motores y se resuelve la fase clasificatoria, el conflicto bélico que estalló este fin de semana ha condicionado la llegada a California de algunos jugadores como el ruso Daniil Medvedev, campeón en Dubái.

Él —y un reducido grupo de profesionales, entre los que también se encuentras sus compatriotas Karen Khachanov y Andrey Rublev— se encuentran encerrados en sus respectivos hoteles, a la espera de que las autoridades den luz verde a la salida de vuelos internacionales.

Entretanto, la ATP aseguró que mantiene un “contacto regular” con ellos y “los asesores de seguridad”, con el objetivo de que puedan llegar a tiempo a la cita que comenzará esta semana en el desierto de California. En ella estará Carlos Alcaraz.

Después de haber logrado su último título, el 21 de febrero en Doha, el número uno ha estado ejercitándose en las pistas de la Real Sociedad Club de Campo de Murcia y confía en prolongar el éxito en Indian Wells, donde triunfó en 2023 y 2024. Hace un año cayó ante Jack Draper.

También se le espera a Novak Djokovic, quien la pasada madrugada presenció un partido de los Lakers en Los Ángeles. “Para mí, él es el GOAT [Greatest Of All Time, el mejor de todos los tiempos]. Que haya venido a vernos es increíble”, afirmó la estrella del equipo angelino, Luka Doncic.

La próxima madrugada se sortearán los cuadros principales y la escalada de Bucsa —en concreto, 32 posiciones— aportará una novedad: será cabeza de serie por primera vez.

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