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EL FUTURO DEL ESTADO AUTONÓMICO

Esquerra evita romper con el PSOE pero limita su colaboración a "pactos concretos"

Las bases de ERC piden a la dirección el 'no' al Estatuto y el distanciamiento de los socialistas

Cinco días después del acuerdo estatutario entre el Gobierno socialista y Convergència i Unió (CIU), el presidente de Esquerra Republicana, Josep Lluís Carod Rovira, dio ayer por "fracasado" el proyecto de la España plural de José Luis Rodríguez Zapatero y anunció que su partido "ya no se siente obligado" a seguir apoyando al Ejecutivo del PSOE. Según Carod, su colaboración se limitará a partir de ahora a "pactos concretos". Lo dijo tras una reunión de la Ejecutiva de ERC con los diputados de su formación, en la que éstos presionaron a la dirección para que el partido se distancie del PSOE y vote no al proyecto.

Y es que las bases republicanas todavía no han digerido lo que consideran una traición en toda regla por parte de José Luis Rodríguez Zapatero al pactar el Estatuto con Convergència i Unió. Pero la dirección de ERC, que prefiere hablar de "desaire", todavía no lo da todo por perdido, y, ayer, en una tensa reunión de su Ejecutiva con sus 23 diputados en el Parlamento catalán, trató de transmitir un mensaje de tranquilidad según el cual todavía hay margen para negociar mejoras en el Estatuto, tanto en materia competencial como, sobre todo, de financiación.

Por este motivo, al finalizar la reunión, Carod compareció ante la prensa para reafirmar su frontal rechazo al pacto estatutario entre el PSOE y CiU, y para advertir de que, de no modificarse "al alza", Esquerra no podrá apoyar el texto estatutario. Sin embargo, hizo un nuevo guiño a los socialistas al asegurar que los republicanos mantienen "una puerta abierta" al acuerdo.

Esquerra se ha dado de plazo hasta el próximo 6 de febrero para decidir el sentido de su voto ante el referéndum que se convocará una vez se rubrique el acuerdo sobre el Estatuto en el Congreso. Antes, los dirigentes se reunirán con las asambleas locales del partido para tomar la temperatura a las bases, y tratar de convencerlas de que un no global a la reforma sería poco menos que un suicidio político, puesto que muy probablemente los independentistas coincidirían en este terreno con el Partido Popular.

La solidez del tripartito

Pero si bien la dirección de Esquerra todavía no ha trazado cuál será a partir de ahora su estrategia en el Congreso de los Diputados, sí tiene muy claro cuál debe ser su papel en Cataluña. Y este papel pasa por mantener, cueste lo que cueste, la estabilidad del Ejecutivo de Pasqual Maragall. Por esta razón el líder republicano fue tajante al responder a las demandas de Convergència i Unió para que ERC abandone el Ejecutivo si se niega a firmar el acuerdo estatutario. "Nos comprometimos a impulsar unas políticas concretas y vamos a seguir haciéndolo", sobre todo "para que éstas sean una realidad", y porque "quienes han hundido el Estatuto no consigan también hundir el Gobierno catalán".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de enero de 2006