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El conservador Stephen Harper formará un Gobierno minoritario en Canadá

El primer ministro, Paul Martin, dimite como líder de los liberales tras su derrota electoral

Stephen Harper, un economista nacido hace 46 años en Toronto pero formado en Alberta, será el próximo primer ministro de Canadá, pero estará al frente de un Gobierno minoritario. El líder e inventor del nuevo Partido Conservador logró en las elecciones del lunes 124 escaños, de un total de 308 que tiene la Cámara de Ottawa. Su rival, el primer ministro Paul Martin, evitó el desplome que algunos pronosticaban y se quedó con 103 escaños, un resultado que no le impidió presentar su dimisión al frente del partido. La izquierda ganó terreno y el Bloque Quebequés lo perdió.

La victoria de Harper es clara y su éxito (hace un mes los sondeos daban la victoria a los liberales) es incontestable. El Partido Conservador ha arrollado en el Oeste y ha logrado tener presencia en Quebec, pero no ha podido trasladar su hegemonía a Ontario, con un alto porcentaje de voto urbano y donde se concentra la tercera parte de los 32,4 millones de canadienses. Los escándalos y el cansancio tras más de 12 años de Gobierno hicieron perder las elecciones a los liberales, pero sin desfondamiento. Los electores desencantados con Martin no se atrevieron a cambiar a Harper, que gobernará en minoría.

"El resultado es mejor de lo que indicaban los pronósticos pesimistas porque el conservadurismo de Harper no resulta muy atractivo para muchos votantes de Ontario", asegura Jill Fairbrother, asesora del nuevo diputado liberal Michael Ignatieff. Stephen Clarkson, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de Toronto, cree que "los liberales han resistido por la sospecha de que la derecha de Alberta puede recortar algunas políticas sociales, como el matrimonio gay o el aborto".

Por tanto, ¿qué tipo de mandato tiene Harper? "Los liberales van a seguir siendo una fuerza importante en la Cámara, así que la posición de Harper no es demasiado sólida y tendrá problemas para llevar a cabo su programa", presume Clarkson. Harper, que ha prometido recortar impuestos, limpiar el Gobierno tras los escándalos de corrupción y aprobar medidas severas contra la incipiente criminalidad en algunas zonas, prometió, al celebrar su victoria, "trabajar con los que no me habéis votado", además de agradecer el trabajo al primer ministro saliente y felicitar a todos los candidatos.

Los que no le han votado son sensibles a opciones políticas liberales o de izquierdas. Por eso, y en opinión de Clarkson, es previsible que el conservador Harper "gobierne más hacia el centro". "Harper tiene una cierta esquizofrenia política", añade: "Su raíz ideológica está en la derecha extrema, pero evolucionó, y la campaña la ha llevado a cabo como un moderado, como un pragmático". ¿Qué Harper se impondrá? "Creo que dominará su parte más liberal, al menos durante lo que dure su Gobierno. Quizá, si más tarde amplía su mayoría, cambie".

Doble tarea

Una doble tarea de Harper será mantener el balance entre las dos almas del nuevo partido y guardar el equilibrio geográfico-político de Canadá. "Es muy significativo el hecho de que en Quebec, la suma de los nuevos escaños conservadores con los de los liberales supone que existe una alternativa federal al Bloque, y eso es una buena noticia para el futuro de la federación canadiense", cree Clarkson.

Los liberales deben discutir sobre el futuro sin alternativas claras de liderazgo. Para Ignatieff, que dijo que el castigo al partido en Quebec es "justo" por un escándalo de malversación de fondos, es demasiado pronto; el partido no ha salido tan mal como para recurrir ya a un líder sin experiencia de Gobierno; tiene que estar un tiempo en Ottawa.

Jack Layton, líder del Nuevo Partido Demócrata (NDP), que ha pasado de 19 a 29 escaños (importante, pero insuficiente para ser árbitro) dijo que el nuevo Parlamento podrá durar "meses y años" en la medida en que el Gobierno "coopere para que haya una política que favorezca a los trabajadores".

Tanto el NDP como el Bloque Quebequés, que retrocede de 54 a 51 escaños con respecto a 2004, podrían ofrecer apoyos concretos dependiendo de los asuntos, pero también podrán, como ocurrió en noviembre, unirse al principal partido de la oposición para provocar elecciones anticipadas.

Baja el Bloque Quebequés

El Bloque Quebequés sufrió un retroceso con respecto a 2004 (tres escaños y siete puntos menos), pero su jefe de filas, Gilles Duceppe, dijo ayer que los 51 parlamentarios elegidos siguen siendo "la balanza del poder en la Cámara" y que el Bloque está dispuesto a colaborar con el Gobierno conservador "siempre que Stephen Harper respete sus promesas y los intereses de Quebec". "Si quiere resolver el desequilibrio fiscal y hacer un hueco a Quebec en la escena internacional, tendrá al Bloc a su lado", dijo Duceppe.

El Partido Conservador triplicó sus votos (los tomó sobre todo del Bloque) para lograr 10 escaños en Quebec, donde no tenía representación. Aunque Duceppe recordó que ellos llevan cinco elecciones seguidas ganando en la provincia, admitió su decepción por el resultado: del 48,9% de 2004 al 42,2% del lunes, tras haber acariciado la idea de superar la barrera del 50%. Este resultado deja en vía muerta, por ahora, la posibilidad de convocar un tercer referéndum sobre la separación: "Tenemos que examinar la situación", dijo Duceppe.

Ignatieff gana su escaño

El escritor e intelectual Michael Ignatieff logró un escaño por el distrito de Etobicoke, en las afueras de Toronto, con un margen de 5.000 votos. Ahora "se va a tomar una semana o 10 días de vacaciones para reflexionar sobre los resultados y el futuro", dijo ayer una de sus asesoras, Jill Fairbrother. Ignatieff "repartirá su tiempo entre Toronto y Ottawa y quiere defender allí sus compromisos de conseguir una orilla del lago Ontario más segura y limpia". ¿Otros planes que tengan que ver con el liderazgo del Partido Liberal? "Por ahora, ha dicho que se iba a casa a lavar la ropa sucia", ríe Fairbrother.

Ignatieff, en el que algunos quieren ver a un nuevo Pierre Trudeau (el primer ministro más conocido, quien jugó un papel clave en la definición de la actual sociedad canadiense), recordó el lunes por la noche que el líder conservador, Stephen Harper, había pedido a los electores que le mandaran de vuelta a Harvard: "Los votantes se lo pensaron y decidieron enviarme a Ottawa", dijo, negándose a responder nada relacionado con su supuesta aspiración de ser primer ministro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de enero de 2006

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