Reportaje:LA MOVILIDAD EN MADRID

Estocolmo ha reducido un 25% el tráfico

El plan en la capital sueca, que acaba de entrar en vigor, estará en prueba hasta el 31 de julio

La capital de Suecia comenzó el año estrenando el peaje de acceso de vehículos a la ciudad. Esta trascendental innovación fue largamente debatida en el pleno del Ayuntamiento, donde los partidos Socialdemócratas, de Izquierda y del Medio Ambiente, que son mayoría, la habían propuesto.

Dos razones principales fundamentaron la iniciativa: descongestionar el tráfico y reducir la contaminación por óxidos de carbono. El plan aprobado tiene un carácter de prueba, con una duración de seis meses, y finaliza el 31 de julio próximo. Entonces se convocará un referéndum ciudadano para decidir su establecimiento definitivo o su rechazo.

El proyecto comprende el establecimiento de un impuesto que deberá pagar cada automovilista que ingrese a la ciudad en el horario comprendido entre las 6.30 y las 10.30, impuesto que oscila entre 10 y 20 coronas (poco más de uno y dos euros, respectivamente). Los conductores no deben detenerse a pagar, como es habitual en los peajes, sino que una cámara va registrando el número de la matrícula de cada automóvil, suma que el propietario deberá pagar en los innumerables quioscos de prensa y venta de golosinas habilitados en la ciudad o en su banco, en un plazo de cinco días.

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El incumplimiento de esta obligación significará el envío de una reclamación de pago, que encarece el monto de la deuda y, en casos extremos, el moroso ingresaría en el registro respectivo. Están eximidos del pago del peaje los taxistas, personas con minusvalías físicas con permisos especiales de aparcamiento y automóviles equipados con motores ecológicos.

Una primera evaluación en los dos días siguientes a la puesta en práctica de la medida, reveló una disminución del 25% de las entradas de vehículos a la ciudad, y un funcionamiento normal del transporte colectivo que había sido reforzado en previsión del aumento de pasajeros.

Uno de cada cuatro vehículos desapareció de Estocolmo sin que esto provocara ningún caos en el desplazamiento de los usuarios, algo que las autoridades de Tráfico estimaron altamente positivo.

La oposición del Ayuntamiento, que apeló al perjuicio para el bolsillo de los usuarios, al recorte de la libertad individual, parece haber quedado desautorizada en las primeras evaluaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de enero de 2006.

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