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Entrevista:VUK DRASKOVIC | Ministro de Exteriores de Serbia y Montenegro

"La independencia de Kosovo sería un tumor para Europa"

El ministro de Exteriores de Serbia y Montenegro, Vuk Draskovic, de 59 años, sobrevivió a las torturas de las fuerzas de seguridad en 1993 y a dos atentados fallidos, en 1999 y 2000, ejecutados más que probablemente por agentes del ex presidente serbio Slobodan Milosevic. Es uno de los grandes supervivientes de la política serbia, en la que lleva desde los noventa, cuando abandonó su profesión de periodista. Pasó del nacionalismo furibundo a alinearse con posiciones democráticas y fue uno de los protagonistas de la revuelta que derribó a Milosevic en octubre de 2000.

Ministro de Exteriores desde 2003, se enfrenta en los próximos meses a una agenda delicada: las negociaciones en marcha sobre el estatuto definitivo de Kosovo y el referéndum, seguramente en mayo, a través del que Montenegro puede decretar su independencia. La captura de los dos principales criminales de guerra reclamados por La Haya, los jefes políticos, Radovan Karadzic, y militar, Rakto Mladic, de los serbios de Bosnia, es la mejor noticia que Serbia podría esperar para su futuro europeo, asegura Draskovic, quien se encuentra en Madrid en visita oficial.

"Serbia es un Estado democrático, pero debe desmontar la herencia de Milosevic" "Todos los serbios son rehenes de un par de fugitivos como Mladic y Karadzic"

Pregunta. ¿El Gobierno de Serbia y Montenegro estaría dispuesto a aceptar la independencia de Kosovo?

Respuesta. Nuestra posición está resumida en la fórmula "Más autonomía, menos independencia", lo que significa que los derechos de los serbios y de las demás minorías étnicas tienen que ser protegidos, así como los derechos de la mayoría albanesa; pero se tiene que respetar la ley internacional. Kosovo puede lograr el derecho a tener sus representantes en las organizaciones internacionales, pero sin una silla en la ONU, sin plena independencia internacional. Kosovo independiente sería un tumor peligroso para Europa. ¿Se reconocerá la parte turca de Chipre? ¿La independencia de los albaneses en Macedonia? ¿Qué hacer con Osetia, con Chechenia? ¿Cuáles serían entonces las garantías para mantener la integridad territorial de España, Italia, China? Tenemos que respetar nuestros principios, que son la protección de la integridad territorial de los Estados.

P. Los líderes albaneses de Kosovo dicen que la única solución es la independencia.

R. Es cierto, y no se puede volver a la situación anterior a 1999. Los albaneses no han cambiado su posición, pero Serbia ha dado un paso enorme hacia el compromiso. Espero que la fuerza del derecho sea más fuerte que el derecho de la fuerza. Kosovo no puede tener un reconocimiento internacional pleno, no se pueden cambiar las fronteras actuales.

P. ¿Qué cree usted que va a ocurrir en el referéndum de independencia de Montenegro previsto para esta primavera?

R. Espero que el referéndum fracase, pero si tiene éxito aparecerán dos nuevos Estados. Montenegro tiene derecho a decidir si quiere ser independiente porque era uno de las repúblicas de la antigua Yugoslavia, pero Kosovo no tuvo nunca un estatus de república, sino de provincia.

P. ¿Podría crear problemas de seguridad la independencia de Montenegro?

R. Sería totalmente pacífica.

P. ¿La época de Milosevic es ya parte del pasado de Serbia?

R. Serbia es un Estado democrático pero yo soy partidario de que se desmonte radicalmente la herencia de Milosevic, no podemos seguir viviendo con ese tumor. La gente tiene que enfrentarse a diario con los crímenes de ese régimen. Los servicios de seguridad de Milosevic tienen que ser desmantelados, los expedientes de la policía secreta deben ser abiertos y los nombres de los colaboradores, publicados.

P. ¿Cuándo serán detenidos Karadzic y Mladic? ¿Sigue el general Mladic en Serbia?

R. No sé dónde se esconden; pero sé que hace mucho tiempo deberían estar en La Haya. Todos los ciudadanos son rehenes de un par de fugitivos. Ellos tuvieron el apoyo del régimen de Milosevic y a estas fuerzas no les conviene que estén en La Haya. Eso significaría su derrota, ya que se allanaría el terreno hacia la OTAN y la UE, lo que representaría el final político para esas fuerzas del pasado. Tenemos una lucha entre una Serbia pro Europea y una Serbia pro pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de enero de 2006