Moratinos afirma que la relación con Israel ha equilibrado la política exterior española

El ministro advierte a los palestinos: "El terror y la violencia nunca son rentables"

La relación con Israel ha equilibrado la política exterior española, concretamente en el conflicto de Oriente Próximo, según afirmó ayer el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, durante la conmemoración del 20º aniversario del reconocimiento por España del Estado de Israel. El ministro se congratuló, además, por que el establecimiento de estas relaciones sea "un hecho totalmente asumido por la sociedad española". El presidente israelí, Moshé Katsav, habló de "una relación ambivalente", pero "fructífera".

La ambivalencia de Katsav se refería a la identificación hebrea con la cultura española, como lado positivo, y a la memoria de "los terribles sufrimientos" derivados de la expulsión de 1492, un capítulo histórico, dijo, que "todo niño judío sigue estudiando en cualquier confín del mundo, a pesar de que los judíos fueron expulsados de muchos países".

El ex presidente de Israel Isaac Navon, la ministra designada de Exteriores, Tzipi Livni, antiguos embajadores israelíes en Madrid, como Samuel Haddas y Erzl Imbal, numerosos miembros de la comunidad sefardí, diplomáticos latinoamericanos y europeos, llenaron, hasta un total de unas 200 personas, la sala de la Presidencia en que se celebró este acto concebido como el inicio de unas celebraciones con las que se pretende estrechar nuevos lazos. Está previsto que, a lo largo de 2006, viajen a Israel los Príncipes y el presidente José Luís Rodríguez Zapatero.

También Moratinos se refirió al "distanciamiento histórico secular" hispano-israelí, pero como un hecho relativamente remoto vinculado a "una concepción de la homogeneidad nacional felizmente superada" y prolongado en el tiempo porque "la España autoritaria de la posguerra mundial, sumida en el sueño de la autarquía y aislada internacionalmente, no estaba en condiciones de cerrar la brecha".

Evolución equilibrada

No es extraño, según el ministro, que España reconociera a Israel en 1986 y entrara en la Comunidad Económica Europea ese mismo año. La superación de ambas carencias derivadas del franquismo supuso "la recuperación de la normalidad de la política exterior española". A partir de ahí, añadió Moratinos, "hemos vivido una evolución equilibrada y pragmática de la mentalidad de nuestras respectivas sociedades, que se ha trasladado con naturalidad a la acción exterior. La sociedad española se ha acercado, con un enfoque equilibrado, al conflicto de Oriente Próximo".

Katsav agradeció la actitud de Moratinos hacia Israel y le alabó como experto en la región, donde, aseguró, "esperamos un vuelco" basado en la seguridad como derecho primordial del ser humano. "Israel ha hecho un esfuerzo auténtico porque cambie la relación con nuestros vecinos, y esperamos recibir algo a cambio".

El ministro español no habló del conflicto en la conmemoración del aniversario diplomático, pero sí en una conferencia que pronunció a continuación en el Council of Foreign Relations. Y allí trazó un balance, en principio, más ecuánime del pasado.

Moratinos lamentó que el fracaso de los acuerdos de Camp David, y de todo el proceso de paz iniciado en Madrid en 1991, fuera presentado como responsabilidad "de una parte", en alusión a los palestinos, que rechazaron finalmente el compromiso. "Tanto israelíes como palestinos perdieron la oportunidad", insistió en dos ocasiones.

Aseguró que "todos" los sucesivos primeros ministros de Israel -citó en concreto a Isaac Shamir, Isaac Rabin, Simón Peres e incluso Benjamín Netanyahu- "dieron un gran impulso político" al proceso. Y elogió el plan de desenganche de Gaza de Ariel Sharon, como motor de una nueva dinámica positiva. "¡Basta ya!", clamó, para introducir la idea de que la paz resulta inaplazable entre dos pueblos "tan exhaustos como esperanzados".

"Mi mensaje para los palestinos es muy claro: el terror y la violencia nunca serán rentables", dijo, en relación con la otra cara del problema, a una élite de políticos y diplomáticos israelíes. "Lo he dicho alto y claro: la segunda intifada fue un grave error estratégico". Si de las elecciones palestinas del 25 de enero sale "un liderazgo positivo y comprometido", prosiguió, la comunidad internacional deberá impulsar a las dos partes para que abran negociaciones, y las medidas unilaterales quedarán como un último recurso cuando no haya posibilidad de acuerdo.

Moratinos se entrevistó por la mañana con Ehud Olmert, el primer ministro israelí en funciones, que deberá someterse a las urnas el 27 de marzo. Dijo el ministro que la principal preocupación del anfitrión fue qué harán España y la UE si los radicales de Hamás vencieran en Palestina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de enero de 2006.

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