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Análisis:COYUNTURA NACIONAL

Balance 2005

En estas fechas de inicio del año todo el mundo con interés, material o intelectual, en la evolución de la economía suele preguntar o plantearse cómo va a ser este nuevo año. Por ello, había pensado dedicar la columna de hoy a exponer mis augurios. Ahora bien, toda previsión debe partir de un análisis previo de la situación de partida y de las tendencias que muestran las distintas variables o agregados macroeconómicos, así que, antes de entrar en 2006, permítanme que haga un somero balance de lo que ha sido 2005.

En general, y hablando a nivel agregado, el año que acaba de terminar ha sido bastante bueno para la economía española. Utilizando el símil de un balance, podríamos decir que los activos han superado a los pasivos, si bien estos últimos no cabe minusvalorarlos, pues pueden condicionar los resultados de los próximos años. Entre los activos, deberíamos situar, en primer lugar, el crecimiento del PIB. Sin conocer los datos del cuarto trimestre, y en términos reales, podemos estimar dicho crecimiento en un 3,4%, es decir, tres décimas más que la tasa registrada en 2004. Además, dicha tasa también superó la previsión media (consenso) de los analistas a comienzos del año, que se situaba en un 2,7%, aunque bien es verdad que la mayor parte de esta desviación de siete décimas se explica por el cambio de base de la contabilidad nacional que llevó a cabo el INE en el mes de mayo. Por otra parte, esta aceleración del PIB tuvo su mérito, pues se produjo en un contexto en el que las economías de la zona del euro en su conjunto frenaban su ritmo de avance, lo que dio como resultado una ampliación del diferencial de crecimiento con dicha zona hasta unos dos puntos porcentuales, el doble que en 2004. Otro de los grandes activos fue la creación de empleo: unos 875.000 ocupados más que en 2004, según la EPA (casi un 5% de crecimiento medio anual), y en torno a 540.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, según la contabilidad nacional (un 3,1% más). La tasa de paro bajó casi un punto y medio porcentual, situándose próxima al 9%. Por último, cabe señalar la evolución de las cuentas del sector público, que previsiblemente arrojarán un superávit del orden del 1% del PIB, frente a un déficit del 2,9% en la zona del euro. Con ello, la deuda pública se habrá reducido hasta el entorno del 43% del PIB, frente al 72% en la eurozona.

2005 ha sido un buen año desde el punto de vista coyuntural, pero no tan bueno desde el estructural

Pero no todo fue positivo. En el lado de los pasivos, podemos situar la composición del crecimiento. Desde la óptica de la demanda, nos encontramos con un exceso de gasto interno y un saldo exterior muy negativo: la aportación, negativa, de éste al crecimiento del PIB se acercará a los dos puntos porcentuales, y el déficit por cuenta corriente, a un 7,5% del PIB, casi dos puntos más que en 2004. Ello es consecuencia del diferencial de crecimiento con la zona del euro, del aumento del precio del petróleo y, lo que es más preocupante, de una importante pérdida de competitividad. Este abultado y creciente déficit se está financiando no con inversiones directas extranjeras, sino con endeudamiento, el cual está alcanzando niveles que pueden lastrar seriamente la situación de las familias. La inflación, que en términos del IPC ha alcanzado un 3,4% en media anual, y en términos del deflactor del PIB, un 4,3%, es otro de los pasivos, especialmente porque supera la de la eurozona y nos hace perder competitividad. En resumen, un buen año desde el punto de vista coyuntural, pero no tan bueno desde el estructural, que es lo que importa a medio y largo plazo.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de enero de 2006