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El Gobierno alberga "razonables esperanzas" sobre el final de ETA

Fernández de la Vega reclama a la banda que "declare el fin de la violencia"

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dijo ayer que "el Ejecutivo alberga razonables esperanzas de que ETA declare el fin de la violencia". Fue su respuesta, dentro de una "extremada prudencia", al anuncio de que las bases de Batasuna ratificarán en enero, en una asamblea, la apuesta por la paz anunciada por su líder, Arnaldo Otegi, en Anoeta (Guipúzcoa) en noviembre del pasado año, y a la información de Batasuna de que "el proceso de paz y la sustitución de la estrategia armada por la política es irreversible".

El Gobierno puso ayer el acento en la necesidad de que ETA declare públicamente el final de la violencia, que es la condición imprescindible del inicio del proceso de paz en Euskadi. "Lo primero que hay que tener es la constancia del abandono y cese definitivo de la violencia por parte de ETA", dijo ayer en Zaragoza la vicepresidenta primera del Gobierno.

Si el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero insiste en la necesidad de la "prudencia" y en exigir a ETA que "acredite la sinceridad de la apuesta por la paz" es por los precedentes negativos de los procesos de paz. Los precedentes más importantes, como las conversaciones de Argel de 1989, protagonizadas por el Gobierno de Felipe González, como las de Suiza, llevadas a cabo por el Gobierno de José María Aznar, en 1999, fracasaron por la "falta de voluntad de ETA de encarar el proceso".

La banda aprovechó, además, la etapa de distensión que le concedieron ambas treguas, para rearmarse. De ahí que los recelos se mantengan en el Gobierno y en el PSOE y reclamen pruebas que "acrediten la voluntad de un final".

No obstante, el Ejecutivo mantiene la "esperanza" porque cuenta, también, con la existencia en Euskadi de un clima abrumadoramente favorable a favor de la paz y que incide en las bases del entorno político de ETA. A esto se refirió el lunes el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, del PNV, en unas declaraciones a la cadena SER: "ETA no es un ente que vive de forma marginal sino que conoce perfectamente la realidad de Euskadi. Sabe que su tiempo ha pasado, que su forma de vida, de pensar, de trabajar, de vivir en familia... ha superado hace ya bastante tiempo cualquier comprensión, incluso respecto a quien utiliza la violencia para defender parámetros políticos".

El secretario general del PSE en Guipúzcoa, Miguel Buen, calificó de "paso importante e interesante" que Batasuna ratifique en enero su apuesta por el proceso de paz, si bien insistió, como el Gobierno, que "esa ratificación vaya acompañada de la petición expresa al mundo de ETA de que también apueste por la paz".

El coordinador de Elkarri, Jonan Fernández, destacó dos aspectos positivos en la situación de Euskadi, la ausencia de atentados mortales, desde hace dos años y medio, así como la coincidencia entre la mayoría de los partidos de crear una mesa de partidos, una vez que ETA cese la violencia.

No obstante, lamentó que, desde el verano, se está sufriendo un estancamiento y se vive una ficción de proceso de paz porque realmente las claves políticas y sociales de un proceso de paz están bloqueadas a la espera de que se estabilice una situación de cese de la violencia.

El PP mantuvo una actitud muy distinta al rechazar cualquier posibilidad de que en el País Vasco se pueda abrir un proceso de paz. El presidente del PP de Vizcaya, Antonio Basagoiti, señaló ayer que "un atentado mortal sería un gran paso atrás como lo ha sido el dado en los últimos tres años. ETA ha pasado de no tener esperanzas de conseguir nada a darse cuenta de que puede negociar".

Por su parte, Ángel Acebes, secretario general del Partido Popular, restó ayer relevancia a la posibilidad de que Batasuna y ETA vean el proceso de paz como "irreversible" y reiteró que a la banda terrorista hay que "derrotarla", informa Pilar Marcos. Preguntado por la información que ayer publicaba este periódico, el dirigente del PP replicó que se habían publicado "dos informaciones contradictorias". Una sobre esa voluntad de paz y otra con la expulsión de varios dirigentes de ETA precisamente por pedir que cesara la violencia.

Ambas informaciones, según Acebes, sólo tienen "una cosa en común, el precio que exige ETA". El número dos del PP mantuvo que "ETA permanentemente reclama, como precio, los presos, los territorios, la autodeterminación y que Batasuna pueda presentarse a las elecciones municipales". Y, según él, lo que debe hacer el Estado de derecho, es "no ceder a esa exigencia y mantener la política antiterrorista para derrotar a la banda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de diciembre de 2005