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TRIPLE CRIMEN EN BARCELONA

Un comercio con 15 años de historia en el barrio

José Luis Royo y Rosa Alonso, de 53 y 51 años respectivamente, eran muy conocidos en el barrio Vista Alegre de Castelldefels, una zona a diez minutos del centro que combina pisos de gente trabajadora con casas pareadas.

Hacía más de 15 años que habían abierto la Joyería Relojería Royo, un establecimiento de reducidas dimensiones situado detrás del mercado municipal. Su clientela era mayoritariamente gente humilde. La pareja vivía a menos de 500 metros de su tienda, en una casa de obra vista, y tenía dos hijos. Carlos Royo, que vivía y trabajaba con sus padres y murió en el atraco, había cumplido 24 años el 13 de octubre. El hijo mayor tiene 28 y vive en Barcelona con su novia, con la que se iba a casar el próximo verano.

José Luis Royo formaba parte de una familia de pequeños joyeros, que tienen otros dos establecimientos en Castelldefels y uno en la población vecina de Gavà. El matrimonio tenía dos perros. Cada día acudían a la panadería de Vera a desayunar hacia las nueve de la mañana, antes de abrir el negocio. El hijo pasaba por el citado establecimiento a lo largo de la mañana para comprar el pan.

Ayer fue a la panadería tan sólo un cuarto de hora antes de que se viera sorprendido por los ladrones. Allí se lo encontró María Cristina García, dueña de una peluquería vecina, que le preguntó si iba a llevar el pan a casa. "Me respondió echándose a reír", explicaba.

En el barrio era extraño encontrar a alguna persona que no hubiera comprado alguna pequeña joya en el establecimiento. El comercio era pequeño, tan sólo medía unos metros cuadrados, sin contar la trastienda, en el piso de arriba, donde el marido reparaba relojes. Carlos Royo había acabado hacía poco un curso de diseño de joyas, con la idea de continuar con el negocio familiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de noviembre de 2005