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Reportaje:LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Rosas con nombre

Las víctimas de la violencia machista reciben homenajes en distintos puntos de España

"Berta, Ana Rosa, Amina, Carmen...". Cada cuatro nombres, una rosa. Una docena de flores de color malva para recordar a las 56 mujeres que han perdido la vida este año a manos de su compañero, marido o ex pareja. Golpean uno a uno, hasta 47. Nueve quedan en silencio por deseo de sus familias. La voz calla. Las rosas quedan junto a un velo violeta que se alza para descubrir cuatro palabras: "Ni una víctima más". El mensaje, escrito con flores blancas, es el homenaje a las víctimas de la violencia machista. Se celebró ayer, día internacional para la eliminación de esta lacra. El escenario fue el Instituto de la Mujer, en Madrid, junto al pebetero que todos los días recuerda las vidas perdidas.

"¿Qué podemos hacer para que las mujeres pierdan el miedo a denunciar a sus agresores?", pregunta la directora del instituto, Rosa Peris. "Si no hablan, si no denuncian y siguen dando oportunidades a su pareja, pueden estar propiciando la próxima agresión y la impunidad del maltratador", advierte. Entre enero y septiembre 45.778 mujeres denunciaron por maltrato a sus parejas (el año pasado lo hicieron 57.525). Sin embargo, la mayoría de las víctimas mortales habían silenciado su situación.

"Contamos con los medios necesarios para combatir el problema, pero hace falta un cambio de mentalidad", añade la directora del Instituto de la Mujer. Recuerda que algunas de las fallecidas habían venido a España en busca de una vida mejor (tres de cada 10 víctimas mortales de este año son extranjeras) y pide: "Ni una muerte más".

Tras Peris hablan las víctimas por boca de cuatro actrices. Interpretan textos extraídos del libro Íbamos a ser reinas, de Nuria Varela. Son los testimonios del sufrimiento y el desgarro de mujeres maltratadas en las voces de Emma Ozores, Ángeles Ladrón de Guevara, Beatriz Bergamín y Natalia Menéndez. Relatos que hacen asomar algunas lágrimas y que concluyen con una afirmación rotunda: "El viaje a la libertad merece la pena. La vida de las mujeres importa".

El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera; la presidenta del Observatorio contra la Violencia del Poder Judicial, Montserrat Comas; la secretaria general de Políticas de Igualdad, Soledad Murillo y la delegada del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer, Encarnación Orozco, son algunos de los que depositan las rosas del recuerdo.

"Necesitamos cambiar los valores, la cultura, educar a nuestros hijos en el respeto", dice poco después Jesús Caldera a los periodistas. Añade, "con absoluta prudencia", que la cifra de víctimas mortales va en descenso (56 fallecidas este año y 72 el anterior). "Esta es una batalla muy larga", reconoce antes de proponer: "Tenemos que hacer una revolución y la estamos haciendo con la complicidad social" [En el Congreso, la responsable de Política Social del PP, Ana Pastor, denunció la falta de desarrollo de la ley integral de protección contra la violencia machista, aprobada a finales de 2004. Pidió al Gobierno que "cumpla con los compromisos asumidos" y un plan de seguridad personalizado para cada víctima, informa Efe].

Llega la hora de los reconocimientos a la labor en pro de la igualdad y contra la violencia. La cantante Cristina del Valle recoge el de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género. Le siguen los representantes de las unidades de atención a las mujeres de la Policía Nacional (SAM) y la Guardia Civil (EMUMES).

"La injusticia fatiga"

"No fatiga el tiempo, fatiga la injusticia", afirma Ana María Pérez del Campo, pionera en la lucha contra la violencia machista al recoger su premio, que es "de las valientes mujeres maltratadas". Prueba de que no está cansada es su crítica a un aspecto de la ley integral que ella, una de las madres y máximas defensoras de esta norma, considera incorrecto. Critica que la norma permita en algunos casos sustituir la pena a un maltratador por un tratamiento de rehabilitación. También reciben su placa el humorista Antonio Fraguas, Forges, e Hilda Medrano, de la organización no gubernamental mexicana Justicia para Nuestras Hijas que agrupa a familiares de desaparecidas o asesinadas en Ciudad Juárez (más de 500 víctimas).

Otras poblaciones fueron también ayer escenario de actos contra la violencia machista. En Lugo, por iniciativa municipal y de la artista Luz Darriba , se colocaron 15.000 guantes blancos y otros tantos negros en la plaza de Santa María. En Cúllar-Vega (Granada) se rindió homenaje a dos vecinas fallecidas. La muerte de la primera, Ana Orantes, en 1997, fue el aldabonazo que hizo público un problema hasta entonces privado. También ella tuvo flores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 2005