_
_
_
_

Inglaterra acaba con la obligación de cerrar los bares a las once de la noche

Inglaterra y Gales son desde la pasada media noche un poquito más europeos. Desde hoy ha quedado suprimida la casi centenaria ley que obligaba a cerrar los pubs a primera hora de la noche.

Ayer se creía que un puñado de estos locales iban a cerrar anoche a las once y a abrir de nuevo a media noche. Pero será esta noche, y sobre todo mañana viernes, cuando empiece a apreciarse el funcionamiento de los nuevos horarios. Se estima que una tercera parte de los 184.000 pubs, restaurantes, clubes y comercios que expenden bebidas alcohólicas han obtenido permiso para alargar su horario. Pero sólo una ínfima minoría de ellos, 1.121 negocios, de los que 359 son pubs o clubes, han obtenido licencia para permanecer abiertos las 24 horas, según un sondeo realizado por la BBC. En Londres permanecerán abiertos durante toda la noche una veintena de pubs o clubes.

La inmensa mayoría de los pubs que ha decidido prolongar su horario lo han hecho con la intención de cerrar una o dos horas más tarde, en particular los viernes y los sábados.

A pesar de a la moderación que señalan estas cifras, la nueva ley sigue generando una polémica extraordinaria y polarizando las opiniones. Una gran parte de la población cree que los nuevos horarios van a generar el caos en la sociedad, porque los ingleses pasarán más horas bebiendo y se van a enzarzar en peleas dantescas en las calles de pueblos y ciudades, que en consecuencia quedarán anegadas de vómitos cuando no de sangre.

Bebedores pausados

Otro gran segmento de la población, probablemente de proporciones semejantes, opina que no va a pasar nada, que los ingleses beberán más o menos lo mismo pero de forma más pausada, sin los acechos y las constricciones de un cierre temprano como hasta ahora. Son gente que cree que se bebe cuando se quiere, no cuando se puede, y que si el problema es tener bebida al alcance de la mano no hay más que ir al supermercado por la mañana o a media tarde y atiborrar la casa de materia prima.

Apenas hay medias tintas en el debate y no se han mencionado algunas de las ventajas del nuevo sistema. Por ejemplo, los parroquianos que temen verse envueltos en trifulcas de borrachos tienen la opción de seguir retirándose a casa a las 23.00 de la noche: las calles estarán más libres de beodos que nunca porque estos seguirán dentro del pub, libando.

Otro aspecto a tener en cuenta es el transporte público, sobre todo en ciudades grandes como Londres, donde el metro aplica de momento el cierre a la hora de siempre, por lo que muchos parroquianos que hayan ido al centro seguirán retirándose temprano para no perder el metro. La alternativa es un interminable viaje en autobús nocturno o un prohibitivo regreso en taxi.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_