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El PSE insiste en que se acate la Constitución en el Parlamento

La reforma del Reglamento se bloqueó en 1998 por esta cuestión

El PSE insiste en que los parlamentarios vascos acaten la Constitución y el Estatuto a la hora de tomar posesión de sus escaños. Las discrepancias sobre esta cuestión paralizaron la reforma del Reglamento del Parlamento en junio de 1998, cuando los partidos lograron cerrar un dictamen. Ahora que los grupos se disponen de nuevo a afrontar la reforma esta cuestión estará en el centro del debate.

El parlamentario del PSE Rodolfo Ares presentó ayer la batería de enmiendas que su grupo ha presentado al texto base aprobado en 1998 y que servirá de guía para acometer la reforma del Reglamento que marca el funcionamiento del Parlamento. Al inicio de la actual legislatura, los partidos se pusieron de acuerdo en presentar sus sugerencias y alegaciones a ese texto antes del próximo 11 de noviembre y a partir de ahí iniciar el trabajo en ponencia. Los grupos parlamentarios entienden que si no se reforma el Reglamento y se le dota de más vivacidad y frescura, la Cámara nunca llegará a ser el centro político del país.

Entre sus 45 enmiendas, los socialistas no incluyen ninguna modificación de los artículos recogidos en el dictamen que establecen como requisito para tomar posesión del escaño prestar juramento o prometer el acatamiento de la Constitución y del Estatuto de Gernika. Ares puntualizó que el PSE sigue estando de acuerdo con esta fórmula, ya que la considera "buena" para expresar el compromiso de los parlamentarios con el marco legal vigente. "Serán otros grupos [en referencia a los nacionalistas] los que plantearán enmiendas para modificar esos artículos", vaticinó. Ares aseguró que si se presentan los socialistas las estudiarán y no cerró ninguna puerta al acuerdo si se da con una propuesta satisfactoria.

En junio de 1998, la Comisión de Urgencia Legislativa aprobó un dictamen de reforma del Reglamento, que no llegó a recibir el respaldo del pleno, por lo que no entró en vigor. En ese dictamen, que es el texto sobre el que ahora se trabajará, se establecía la obligación de acatar la Constitución. Los nacionalistas se opusieron, por lo que el Parlamento se sigue rigiendo por el Reglamento de siempre, en el que sólo se recoge que con el mero hecho de ocupar su escaño, el parlamentario ya accede a todas las potestades.

Ares justificó las enmiendas presentadas al resto de artículos del dictamen en la necesidad de acercar el Parlamento a los ciudadanos y para que se debatan con rapidez las cuestiones de actualidad. Para ello, plantean dotar a la Mesa y a la Junta de Portavoces de más competencias en detrimento del presidente. También proponen crear una oficina de control presupuestario, repetir las votaciones cuando alguien se equivoque y sustituir de forma temporal a los diputados que caigan enfermos o a las parlamentarias embarazadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de noviembre de 2005