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Crítica:CRÍTICAS

Desfile de modelos

Desde que Piratas del Caribe se convirtiese hace un par de años en una de las películas de la temporada en todo el mundo, los corsarios están de moda en el cine, ya sean los de corte clásico (como los del filme de Gore Verbinski) o las versiones del nuevo milenio, encabezadas por Sahara y La búsqueda.

A este eslabón de las modernas revisiones pertenecen también los protagonistas de Inmersión letal (¿no había un título más horrendo y tópico para adaptar el original Into the Blue?), cinta dirigida por el especialista acuático John Stockwell, autor de la surfera En el filo de las olas, un tipo con un ojo especial para reunir repartos con la belleza física como reclamo y filmarlos como si de un entomólogo de cuerpos danone se tratara.

INMERSIÓN LETAL

Dirección: John Stockwell. Intérpretes: Paul Walker, Jessica Alba, Scott Caan, Ashley Scott. Género: aventuras. EE UU, 2005. Duración: 110 minutos.

Falsamente romántica y profundamente conservadora (corren tiempos en los que la corrección política de los estudios respecto de los estupefacientes está llegando a límites ridículos: la droga es mala y cuanto más se diga en una película para jóvenes, mejor, aunque no venga a cuento), Inmersión letal tarda demasiado en arrancar en su historia básica, tiene un desenlace tan confuso como estirado y siempre está más preocupada por regodearse en los cuerpos de gimnasio de Paul Walker, Jessica Alba y Ashley Scott que en hacer creíble la tipología del héroe bondadoso, legal, honesto y justo que interpreta el primero.

Todo ello con un lenguaje tan profundo como el océano donde se desarrolla, en el que las palabras más utilizadas son guay, flipar, pirarse, molar y súper.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de noviembre de 2005