Reportaje:

Diario 'mutilado' de un asesino

Garrido Barón critica en la Semana de Terror que los productores han desvirtuado su primer filme

No es muy común que un cineasta lance en público críticas despiadadas contra el productor de su película. Y es aún menos frecuente que confiese que su obra ha quedado "muy desequilibrada argumentalmente". Martín Garrido Barón (Barcelona, 1982) hizo ayer las dos cosas en San Sebastián al presentar su primer filme, H6. Diario de un asesino, que compite hoy por el Premio del Público de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.

"En principio, la película [producida por Kanzaman] era más que el retrato de un asesino. La planteamos también como una crítica a la Justicia. Pero ha sufrido mutilaciones", denunció el realizador. "Visualmente tiene mucha fuerza, pero no me gusta tanto cómo ha quedado la historia. El planteamiento ahora es un poco machista y misógino", añadió.

El director dice que la cinta ha quedado "muy desequilibrada argumentalmente"

H6. Diario de un asesino se mete en la mente de Antonio Frau (Fernando Acaso), un psicópata aparentemente rehabilitado tras cumplir condena por matar a su novia. Pero no es más que eso, pura apariencia, porque Frau dedica las noches a torturar y descuartizar personas en una siniestra habitación de la ruinosa pensión en la que vive con su esposa. Se cree un salvador de almas perdidas. "Todo elegido quiere que se sepa su historia", dice en un momento del filme. Por eso escribe los detalles de sus crímenes en un diario que ilustra, además, con las fotografías de sus víctimas.

La película tenía una parte de ficción y otra de docucumental, con los testimonios de psiquiatras, funcionarios de prisiones, fiscales... "Pero cuando estaba montada los productores empezaron a quitar bloques, unos 40 minutos de metraje", explicó el padre del cineasta,

Martín Garrido, dramaturgo, guionista y actor de la película. ¿Por qué? Porque, respondió el realizador con dureza, estos productores "actúan según se levantan", dependiendo de si "están borrachos" o "les ha ido mal con la parienta". A los pocos minutos, y ya en un tono algo más respetuoso, resumió: "Es un problema de falta de sensibilidad".

Martín Garrido Barón llega al cine desde la pintura y piensa seguir por este camino. "En marzo rodé la segunda, Que nadie quede atrás, que está en posproducción", dijo. "Por suerte o por desgracia el cine es mi vida. Fuera de las salas todo me parece lamentable. Así que, o sigo en esto o me pego un tiro", afirmó.

Su opera prima compite hoy en la Semana, en una jornada monopolizada casi en exclusiva por el cine nacional. Porque justo antes de su proyección, en una sesión que arrancará a las 17.00 horas en el teatro Principal, se pasarán los diez cortos españoles que luchan por el premio Dama, dotado con 3.000 euros.

El programa del festival, que concluye el sábado, se completa hoy con el pase, fuera de concurso, de Flightplan, de Robert Schewentke, la esperada película protagonizada por Jodie Foster, que cuenta la reacción de una madre cuando se percata de que su hija ha desaparecido en pleno vuelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 02 de noviembre de 2005.

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