Los partidos de Castellón se acercan a los rumanos ante su posible participación en las municipales

El alcalde de Castellón, Alberto Fabra, está en Rumanía. Hoy en Bucarest y mañana en Targoviste, un municipio de la provincia de Dambovita de la que procede la mayoría de los rumanos que viven en la capital de La Plana. El objetivo del viaje es el "acercarse más la sociedad rumana y darla a conocer a los vecinos de Castellón para construir un futuro mejor", según el alcalde. En cualquier caso, en la mente de los dirigentes de todos los partidos políticos de Castellón se encuentra el hecho de que, en el caso de que Rumanía se adhiera, con plenos derechos, a la Unión Europea el 1 de enero de 2007, habrá miles de rumanos con derecho a voto en las próximas elecciones municipales. Según los últimos datos, la población rumana representa más del 60% del crecimiento poblacional de la capital de La Plana en los últimos cinco años, con lo que 18.000 de los 30.000 nuevos habitantes son rumanos. Así, la participación del 50% de los nuevos ciudadanos europeos con derecho a votar en la población en la que estén empadronados supondría en Castellón la elección de tres concejales. En la provincia, están empadronados 30.000 rumanos, aunque apenas un tercio está normalizado.

En la provincia están empadronados unos 30.000 ciudadanos de Rumanía

En cualquier caso, su asentamiento queda también patente en la proliferación de asociaciones que pretenden agruparlos y en las que se fijan los partidos para propiciar el acercamiento. En Castellón funcionan hasta cinco asociaciones: una de mujeres, otra que engloba también a rumanos de Valencia y Alicante, una tercera de empresarios, Unión Cultural, y una quinta que integra también a ciudadanos de otros países del Este. Cuatro de ellas están coordinadas por una de las compañeras de viaje del alcalde de Castellón. Sin embargo, la rentabilidad de las relaciones con estos colectivos no es compartida por los dirigentes políticos, aun del mismo signo. Mientras unos consideran que el apoyo a los mismos será decisorio en el caso de que participen en las elecciones, otros apuntan a que, realmente, no se sabe a quiénes, a cuántos y hasta qué punto influirán en la decisión de voto de sus socios. El hecho, aún así, es que en las direcciones de las propias asociaciones ya empiezan a percibirse cambios que podrían estar encaminados a incrementar esa influencia. Y los dirigentes políticos barajan incluir a algún ciudadano rumano en sus listas.

Todos los partidos se han acercado, de una u otra forma a estas asociaciones y tanto el Ayuntamiento de Castellón como la Diputación enviaron ayuda humanitaria a Rumanía tras las graves inundaciones sufridas. De uno de esos envíos surgió la invitación a Alberto Fabra, quien ayer fue recibido por el alcalde de Comanesti, que destacó "la gran labor realizada por el alcalde de Castellón en beneficio de los damnificados por las inundaciones". Fabra se reunió con representantes de vecinos, empresarios, ONG, miembros de la Iglesia Católica y Ortodoxa, educadores, diputados, senadores y representantes de los gobiernos local, provincial y nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de octubre de 2005.

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