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La ONU implica a Siria en la muerte del libanés Hariri

EE UU y Francia preparan medidas de presión al régimen de Damasco

Los servicios secretos sirios y libaneses participaron en el atentado que acabó con la vida, en febrero pasado, del ex primer ministro libanés Rafik Hariri. Así lo recoge una investigación encargada por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, a una comisión independiente dirigida por el magistrado alemán Detlev Mehlis, que ayer presentó sus conclusiones. Los Gobiernos de EE UU y de Francia preparan ya una resolución para adoptar medidas contra Siria en el Consejo de Seguridad.

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El presidente de EE UU, George W. Bush, calificó el informe de "profundamente inquietante", y pidió la convocatoria urgente de una sesión especial del Consejo de Seguridad. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, manifestó: "Estamos claramente ante un caso en el que existen implicaciones de altos cargos sirios. También hay indicios claros de que el Gobierno sirio no está cooperando". A juicio de la jefa de la diplomacia estadounidense, la comunidad internacional deberá exigir responsabilidades a Siria.

Rafik Hariri, un multimillonario convertido en político, era un feroz crítico de la ocupación siria de Líbano. Su asesinato desencadenó una oleada de protestas, encabezadas por EE UU y Francia, que culminaron con la retirada de las tropas sirias de Líbano.

El informe sobre su asesinato concluye que existen "evidencias convergentes que apuntan a la implicación siria y libanesa en el acto terrorista". Según la investigación, los movimientos de Hariri eran controlados al detalle y sus teléfonos estaban pinchados.

El documento señala que Asef Chaukat, cuñado del presidente sirio, Bachar el Asad, y jefe de la poderosa seguridad militar, estaba al corriente de todo. Las autoridades sirias, agrega el informe, han tratado de frenar la investigación y han llegado a proporcionar información falsa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de octubre de 2005