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El Supremo de Israel impide al Ejército usar 'escudos humanos'

Dos organizaciones de derechos civiles ganan una batalla legal iniciada hace tres años

El Ejército de Israel no podrá utilizar en ningún caso a palestinos como escudos humanos en sus operaciones militares, según estableció ayer en una sentencia el Tribunal Supremo. Con esta resolución se pone fin a una batalla jurídica iniciada hace tres años, cuando dos organizaciones de derechos humanos israelíes pidieron la anulación de una ordenanza que permitía a los soldados utilizar a civiles palestinos como parapeto en sus operaciones bélicas o policiales.

"El Ejército no tiene derecho a utilizar civiles como escudos humanos. Esto es cruel y bárbaro. No se puede utilizar a la población civil para las necesidades militares y tampoco se puede forzarla a colaborar con el Ejército", asegura el magistrado Aharón Barak, presidente del Tribunal Supremo de Jerusalén, en una sentencia de 20 folios dictada ayer.

La sentencia del juez Barak da la razón a la Asociación de Defensa de los Derechos Civiles en Israel (ACRI) y Adala, una organización de defensa de los derechos humanos de los árabes israelíes, que en mayo de 2002 emprendieron, junto con otras seis organizaciones similares palestinas, una cruzada contra el Ejército israelí, que desde el estallido de la segunda Intifada venía utilizando a los palestinos como rehenes en sus operaciones.

Sólo la presentación de la demanda contra el Ejército en mayo de 2002 conmocionó hasta tal punto al estamento militar que de manera casi automática se revocó parcialmente la ordenanza y se prohibió a los soldados utilizar a los palestinos como escudos humanos. Sin embargo, a pesar de esta prohibición, el mando recurrió a algunas argucias legales que permitían a los soldados continuar utilizando a los civiles palestinos en sus operaciones de rastreo y de detención.

Las dos fórmulas militares ingeniadas por los servicios legales del Ejército fueron bautizadas con los nombres de "procedimiento vecino" y "advertencia previa". La primera otorgaba a los soldados la posibilidad de utilizar a los palestinos para que llamaran a las casas de personas buscadas, registraran objetos sospechosos o caminaran delante de las patrullas militares en situaciones de conflicto o tensión. La segunda legitimaba a los militares a "asistirse" de civiles palestinos en operaciones encaminadas a arrestar a un sospechoso, siempre y cuando se prestaran a ello "voluntariamente" y no pusieran en "peligro" sus vidas.

Las organizaciones de defensa de los derechos humanos recurrieron también estas dos fórmulas que han sido utilizadas habitualmente por el Ejército, no sólo en operaciones militares sino también en controles rutinarios en las carreteras. Junto a estos nuevos recursos legales, los demandantes aportaron numerosas pruebas. Entre ellas destaca un vídeo en el que se ve a un muchacho de 13 años atado en el capó de un vehículo militar para impedir que un grupo de jóvenes tirara piedras. Pero el caso más escandaloso fue el de un joven de 19 años de la localidad de Tubas, que fue asesinado por los soldados por la espalda mientras que, siguiendo las órdenes de los militares, llamaba a la puerta de la casa de un sospechoso.

Las organizaciones políticas de izquierda, entre ellas Meretz, acogieron ayer con alegría la resolución judicial, mientras que algunos sectores de la extrema derecha, entre otras el Partido Nacional Religioso, advertían de que esta sentencia "ata las manos de los soldados" en su lucha contra el terrorismo. Eli Yishai, uno de los máximos dirigentes del partido ultraortodoxo Shas, no dudó en calificar el fallo de "asombroso" y aseguró que estas prácticas servían para "prevenir el terrorismo y salvar vidas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de octubre de 2005