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La nuclear de Cofrentes ocultó al CSN un vertido de lodos radiactivos

Greenpeace destapa el incidente registrado el pasado 21 de septiembre

El pasado 21 de septiembre, en el curso de "unas maniobras rutinarias de tratamiento de residuos" en la central nuclear de Cofrentes, "se produjo un escape a través de una manguera de cinco litros de lodos radiactivos en un edificio controlado", según explicó ayer un técnico del Centro de Seguridad Nuclear (CSN). El vertido provocó un alza de radiación "en un cubículo del edificio" y "la situación se normalizó dos horas después". La central evitó comunicar el incidente, pero el CSN exigió notificar el "suceso" seis días después.

El incidente elevó la radiación en una zona controlada pero no afectó a la población

Jesús Cruz, portavoz de la central nuclear de Cofrentes, redujo el incidente a "una pérdida de cinco litros de agua de una manguera del evaporador de detergente de la lavandería de ropa de la central, que se recogió en pocos minutos sin incidencia alguna".

El vertido no tuvo consecuencias ni afecto a los trabajadores de la central, según confirmó el técnico del CSN. Pero su versión de los hechos resulta algo más compleja. "El vertido incontrolado de lodos" se produjo, efectivamente, "en la zona de lavado desde el evaporador de detergentes". El lavado de los trajes que utilizan los trabajadores de la central para protegerse de las radiaciones genera "unos residuos que se pasan a un tanque de homogeneización de lodos", donde permanecen un tiempo hasta que se convierten en residuos que se introducen en bidones y se trasladan a un almacén para productos radiactivos.

El cubículo en el que se produjo el vertido, una zona controlada, admite una radiación máxima de 0,025 milisieverts por hora. El técnico del CSN explica que ese nivel de radiación supone que se puede trabajar en esa zona sin limitación de tiempo. El vertido provocó un alza de la radiación hasta 0,03 milisieverts por hora, que exige "la reclasificación" de ese espacio porque con ese nivel de radiación "no se puede estar indefinidamente en la zona", según el mismo portavoz.

La "normalización de la situación" exigió dos horas de trabajo con las debidas precauciones. "La central no había considerado el incidente como suceso notificable", añade el técnico, "pero los inspectores del CSN pidieron que se notificara cuando visitaron la central y revisaron las actas" que recogen los hechos reseñables cada jornada.

El incidente tiene la calificación de "suceso" con nivel cero en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares, es decir, "sin trascendencia para la seguridad". El CSN ni siquiera elaboró una nota de prensa al respecto, como es habitual, pero sí recogió el incidente con fecha 27 de septiembre.

Greenpeace y Acció Ecologista Agró denunciaron en sendos comunicados la falta de transparencia y de cultura de la seguridad que revelan los responsables de la central nuclear de Cofrentes al ocultar el incidente que sólo difundieron por exigencia del CSN.

"El hecho incide en la falta de cultura de seguridad de la central nuclear de Cofrentes", reza el comunicado de Greenpeace, una entidad que exige "total transparencia" al CSN y pide acceso a todas las "actas de inspección, informes de evaluación, documentos técnicos" del centro; solicita al CSN que notifique cualquier suceso "en tiempo y forma"; y reclama información sobre "todos los acuerdos" adoptados por el pleno de la junta de seguridad nuclear.

Acció Ecologista Agró, por su parte, dirige sus críticas contra "la política de ocultación de la información que practica Iberdrola", propietaria de la central, "desde hace años". Agró sostiene que el accidente afecta a la piscina "que más residuos radiactivos almacena en todo el Estado", lamenta que los beneficios de Iberdrola crezcan en dirección contraria a sus inversiones en seguridad y apunta que "el deterioro" de las instalaciones de Cofrentes aconseja "no renovar su licencia más allá de 2010".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de octubre de 2005