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Altos mandos de la Ertzaintza muestran "malestar y desánimo" por sus sueldos

El preacuerdo entre Interior y los sindicatos Erne y CC OO ha hecho aflorar las críticasLos jefes de la Ertzaintza quieren mantener una reunión con el 'número dos' de Interior

Un grupo de altos mandos de la Ertzaintza ha reflejado en un escrito interno, al que ha tenido acceso este periódico, la situación de "desánimo" y el "sentimiento de malestar" que arrastran debido a lo que consideran una clara "falta de proporción" de sus sueldos frente a los de los ertzainas de base. Los mandos policiales, entre ellos comisarios, subcomisarios, algún jefe territorial, nagusis (responsables) de varias comisarías y miembros de la Escala de Inspección en puestos de jefatura, creen que los perjudicados por dicha "falta de proporción" son "siempre los integrantes de la Escala Ejecutiva" del cuerpo. Los jefes policiales admiten que, "sin ser el único factor de motivación de un trabajador", el salario se encuentra "muy por encima del resto" como el "principal de todos ellos". La iniciativa, vertida en un lenguaje tan abrupto y crítico, no tiene precedentes en la historia reciente de la policía vasca.

El detonante de esa "sensación de malestar latente hasta la fecha", pero que ha "aflorado con mayor intensidad en estos momentos", según detalla el texto, es que el preacuerdo que Interior firmó en julio con los sindicatos Erne y CCOO mantiene esa tendencia a la "desproporción" en las retribuciones, "recortando aún más estas diferencias".

El documento, de siete folios, compara los sueldos de los mandos de la policía vasca con los de otros sectores de la Administración y con otras policías. Llega a la conclusión de que, mientras en el resto de la Administración la "tendencia general" es mantener una proporción de 1 a 3 en las retribuciones de los puestos de base frente a los de responsabilidad, en "niveles de dirección similares a los nuestros, en la Ertzaintza la proporción entre un comisario jefe de unidad y un agente de base apenas queda de 1 a 1,527". Uno de los cuadros que incluye el texto muestra que la diferencia en euros llega a 15.887 euros (contabilizados las noches y festivos recogidos en el preacuerdo). Así, un comisario gana 45.989,30 euros anuales, frente a los 30.102,24 de un agente de base. Si el comisario, además, realiza funciones de superintendente, la proporción pasa a ser de 1 a 1,91, lo que estos mandos consideran "insuficiente, atendiendo a la enorme diferencia de responsabilidades".

La iniciativa resulta inédita en un colectivo como el de los mandos de la Ertzaintza, acostumbrados a ventilar sus exigencias sin luz ni taquígrafos y a cerrar filas en torno a la cúpula del departamento que encabeza Javier Balza. "Sólo se explica desde el desamparo que sienten", explica una fuente policial. La iniciativa se gestó en una comida celebrada el 16 de septiembre. El viernes pasado, sus impulsores mantuvieron otra reunión en Vitoria para recoger las adhesiones que ha recibido su texto y ultimar los pasos que quieren seguir para entrevistarse con el viceconsejero de Seguridad y número dos de la consejería, Mikel Legarda.

Este grupo de altos mandos ha nombrado un comisión formada por varios de ellos en la que, según diversas fuentes, estarían presentes un destacado responsable de la lucha antiterrorista y un jefe territorial. El documento llega en un momento delicado en el que Interior está negociando contrarreloj con los sindicatos el convenio colectivo para los próximos tres años y el consejero Balza va a presentar el próximo día 30 en el Parlamento las líneas maestras de su gestión para la presente legislatura.

"Obligación moral"

Los firmantes del texto, que se ven a sí mismos como una "parte importante de la dirección de esta organización", consideran una "obligación moral" trasladar a la cúpula política de Interior "cualquier situación interna" como ésta, en la que se mezclan sentimientos de malestar y de agravios comparativos, "que pueda incidir, por mínima que sea su repercusión, en la eficacia de la Ertzaintza".

Los mandos críticos que dan cuenta de esta "sensación de malestar" en la cúpula policial toman como referencia lo logrado por los sindicatos en el preacuerdo sobre condiciones laborales que Erne y CCOO firmaron con Interior el 29 de julio.

El pacto incluye una subida lineal de 1.725 euros en el tercer año de aplicación del convenio (2007) y un complemento de productividad, ambos con independencia de las categorías. El acuerdo fija el cambio de la escala D a la C para los agentes de base, además de otros complementos por nocturnidad o por trabajar con horario flexible. El montante de dinero que implica este pacto supera los 24 millones de euros, cifra que presumiblemente aumentará en la firma del convenio definitivo, que Interior quiere rubricar ya.

Los mandos exigen en el documento que la reclasificación de escala "se haga extensiva" al resto de funcionarios. Además, piden que se incluya un "plus de vestuario acorde a la categoría, nivel de interlocución y grado de representación del puesto". En ocasiones, "la imagen cobra un papel tan importante como nuestra capacidad para solventar el incidente en cuestión" en la relación con alcaldes, jueces, fiscales, jefes de otras policías, etcétera.

El texto recoge como petición que los jefes cobren una "media dieta" similar a la que ya disfrutan los escoltas o los agentes de Seguridad Ciudadana que trabajan los fines de semana en turnos de 12 horas, "es decir, el abono de la media dieta por día trabajado, sin necesidad de aportar factura".

Además, exigen que se clarifiquen las retribuciones por responsabilidad, dedicación, penosidad y peligrosidad especial. Los jefes policiales recuerdan que el preacuerdo incluye un segundo plus por trabajar en nocturnos y festivos. Y añaden que "los integrantes de las jefaturas quedan excluidos de la posibilidad de obtener gratificaciones extraordinarias por servicios prestados fuera de la jornada ordinaria de trabajo". Por ello plantean establecer un "horario de referencia para las jefaturas" que permita un control por el departamento y, a su vez, solicitar que se paguen las horas trabajadas en días libres.

Finalmente, se apunta que la obligación de llevar móvil las 24 horas y sus consecuencias,aunque guarde relación con la disponibilidad, la dedicación o el horario, debería ser estudiada, atendiendo a las "soluciones aportadas" en sectores de la Administración o la empresa privada ante casos similares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 2005