Los Premis Nacionals de Cultura celebran la creatividad catalana

El TNC alberga una gala de entrega marcada por el optimismo

Tradición y modernidad se dieron ayer la mano en la ceremonia de entrega de los Premis Nacionals de Cultura, celebrada en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). El acto dejó de lado la sobriedad institucional para convertirse en una auténtica fiesta consagrada a ensalzar el buen momento de la creatividad catalana. Su desarrollo, lleno de optimismo, fue el propio de un espectáculo televisivo.

En el discurso inaugural de la ceremonia, la consejera de cultura de la Generalitat, Caterina Mieras, anunció que el acto debía ser una celebración del fecundo diálogo actual entre las distintas generaciones que conviven en el panorama artístico catalán, un deseo perceptible en las actuaciones musicales que animaron la gala: bandas de rock homenajearon a tres cantautores clásicos, Lluís Llach, Raimon y Ovidi Montllor. Así comenzó un espectáculo marcado por las imposiciones televisivas, ya que se estaba retransmitiendo en directo por TV-3. Se notó: el escenario tenía una evidente estética cabaretera.

La entrega de los Premis Nacionals de Cultura 2005 dejó un sinfín de imagénes curiosas. Por ejemplo, cuando el presidente del Parlament, Ernest Benach, apareció en una gran pantalla para entregar a la compañía Circ Cric, que se encuentra de gira en Tarragona, el galardón en la categoría de circo. Los payasos Jaume Mateu y Montserrat Trias recogieron la distinción de manos de Benach en la misma pista circense en la que realizaban su actuación.

El entusiasmo se contagió pronto al público que llenaba la sala grande del TNC. Representantes destacados del mundo de la cultura -como los actores Juan Echanove y Rosa Novell, el poeta Feliu Formosa, la cineasta Rosa Vergès y el director teatral Mario Gas- se encargaron de leer el veredicto del jurado y presentar a los premiados. Hubo discursos de todo tipo. El escritor Antoni Sala -reconocido en la categoría de literatura- lamentó la destrucción del paisaje del país a causa del furor urbanístico, mientras que la enumeración de agradecimientos del artista Perejaume -galardonado en el apartado de artes visuales- incluyó desde las estrellas a los insectos. Por su parte, Emilio Manzano -distinguido con el premio de periodismo- arrancó un sonoro aplauso con su defensa de una televisión pública comprometida con la calidad. Uno de los momentos más emotivos de la gala se vivió con el recuerdo de los artistas fallecidos el pasado año, una larga lista en la que se encontraban, entre otros, la actriz Carlota Soldevila, el escritor Jesús Moncada y el historiador Javier Tusell.

El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, cerró el acto recordando que se ha terminado el tiempo de las posturas defensivas y animó a los creadores catalanes a ser ambiciosos. Además de los mencionados, también fueron galardonados el estudio de arquitectos RCR Aranda, Pigem i Vilalta; el colectivo Drac Màgic; Jordi Balló; el Moviment Popular per la Pau; Marta Carrasco -quien preguntó a su padre en voz alta: "¿Ves como no era un desastre convertirse en bailarina?"-; la editorial ACTAR; Toti Soler; la revista L'Avenç; Jorge Wagensberg; la Sala Beckett, y la plataforma Softcatalà.

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