Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

ERC se enfrenta a sus socios de Gobierno al negociar con CiU el modelo de financiación

El tripartito catalán ultima un acuerdo sobre los controvertidos derechos históricos

Lo que debía ser una reunión más para que el tripartito catalán y CiU limaran las últimas inconstitucionalidades del proyecto estatutario terminó ayer con un reguero de críticas entre los socios del tripartito (PSC, ERC e ICV). La tempestad se desencadenó cuando los representantes de CiU y de ERC en la ponencia negociadora del Estatuto decidieron abordar durante la reunión en el Parlamento la propuesta de financiación de CiU. El PSC e Iniciativa per Catalunya abandonaron la sala visiblemente molestos tras recordar a ERC que es el Gobierno y no los grupos quien debe afrontar la negociación.

En opinión de la ponente del PSC Lídia Santos, la decisión del portavoz parlamentario de Esquerra Republicana, Joan Ridao, de quedarse a negociar a solas con CiU un sistema de financiación que el Gobierno catalán todavía está "estudiando" no genera más que "confusión" y es algo que se debería haber evitado. Los socialistas entienden que tenían un pacto con sus socios de Esquerra Republicana y de Iniciativa per Catalunya Esquerra Unida i Alternativa para mantener todas las negociaciones referentes al sistema de financiación en el ámbito del Gobierno para que fueran los consejeros de esta área quienes negociaran directamente con la cúpula de CiU.

Pero ERC no considera que sea el momento de mantener este acuerdo. Según manifestó Ridao al término de su encuentro con el ponente de CiU, Francesc Homs, ERC no busca "ningún pacto bilateral con CiU" sino un "acuerdo a cuatro" y que es precisamente esto lo que estaba buscando durante su reunión a solas con el representante nacionalista. Con ello, Ridao reafirmaba la línea marcada por el presidente de su partido, Josep Lluís Carod Rovira, partidario de una negociación a cuatro. Este tipo de negociación resulta más cómoda para ERC, ya que le permite mantener su posición equidistante entre el PSC y CiU y preservar un perfil propio ante sus votantes.

"Absoluta lealtad"

Tras asegurar que mantenía "absoluta lealtad" al pacto tripartito, Ridao aseguró que la presentación de una propuesta de financiación alternativa por parte de CiU ha cambiado el escenario y que ahora es momento para que todos los partidos que quieren el Estatuto negocien por su cuenta con el fin de llegar a acuerdos. Por este motivo consideró "lamentable" la precipitación de los representantes del PSC y de ICV a la hora de abandonar una reunión que según el portavoz republicano todavía no había terminado.

"ERC está tirando del carro negociador para que las energías negativas que desprenden tanto CiU como del PSC no destruyan el proceso", afirmó un Ridao molesto por las críticas que minutos antes habían lanzado sus socios del tripartito desde el mismo atril de la sala de prensa del Parlamento. "Si no fuera por el esfuerzo negociador de ERC todavía no se habría resuelto nada", remachó.

Los nacionalistas no dejaron pasar la oportunidad de sacar punta a los desencuentros del tripartito. Para Francesc Homs (CiU), el abandono de la reunión por parte de los representantes del PSC y de ICV-EUiA "sólo puede interpretarse como un plante" y "esto es precisamente lo que no debe hacerse nunca durante un proceso negociador". Homs, que aseguró que con su voluntad de hablar de financiación en el Parlamento sólo pretendía saber qué pensaban los socios del tripartito de la propuesta nacionalista presentada el pasado martes, consideró la actitud del PSC y de ICV como "un gesto que visualiza las malas formas negociadoras de estos partidos".

Más conciliador, pero también crítico, se mostró el negociador de ICV, Joan Boada, para quien Esquerra puede reunirse "con quien quiera si así lo desea". Boada, sin embargo, recordó a Ridao que el "Gobierno ha dejado muy claro cuál es su posición" respecto a la propuesta de CiU, después de que el pasado martes el primer consejero del Gobierno catalán, el republicano Josep Bargalló, descalificara la opción nacionalista al considerarla "de muy difícil encaje".

"Tirarse por la ventana"

Con voluntad de calmar las aguas, fuentes de la dirección de Esquerra Republicana aseguraron ayer que, pase lo que pase durante la negociación estatutaria, "ERC mantendrá el punto de vista del tripartito catalán". Lo que los republicanos quieren evitar a toda costa y así lo han comunicado a sus socios del tripartito es que la reforma fracase por el hecho de que sea el tripartito quien niegue la posibilidad de acuerdo. En opinión de estos dirigentes de ERC, "debe ser CiU quien eventualmente impida el pacto". Hoy mismo, técnicos de los tres partidos del Gobierno catalán se reunirán para estudiar qué puntos del modelo de financiación de CiU podrían añadir a la propuesta del Ejecutivo.

El consejero de Relaciones Institucionales del Gobierno catalán, Joan Saura, también defendió ayer alcanzar un acuerdo por difíciles que resulten las negociaciones. Y fue muy gráfico al expresar su convencimiento de que así será: "Si las formaciones catalanas no somos capaces de alcanzar el acuerdo deberíamos tirarnos por la ventana".

Desencuentros a parte, las negociaciones para consensuar un texto dieron ayer algunos nuevos frutos. Antes de la precipitada marcha de los representantes del PSC e ICV en el Parlamento, los cuatro partidos que quieren el nuevo Estatuto acordaron eliminar del proyecto estatutario otro de los 19 puntos que el Consejo Consultivo de la Generalitat consideró inconstitucional en su dictamen de la semana pasada. El artículo corregido es el referente a la circunscripción electoral catalana para las elecciones europeas.

También hubieron avances en la invocación a los derechos históricos que defienden CiU y ERC. Según aseguraron los representantes del PSC y de ICV, hay un principio de acuerdo con ERC para prescindir de la disposición adicional primera del Estatut, declarada inconstitucional por el Consultivo y en la cual se invocaban los derechos históricos para blindar competencias en ocho materias. La referencia a los derechos históricos se mantendría, reforzada, en el artículo quinto, avalado por el Consultivo. Pese al principio de acuerdo del tripartito, CiU se mantuvo inamovible en su defensa de mantener el texto rechazado por el Consultivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de septiembre de 2005