Columna
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Balcanización

España va de cabeza hacia una "balcanización". Lo ha anunciado Aznar, en Argentina. También por estos pagos se habla de "balcanización". España se cuartea, de despedaza, se desencuaderna. Ya no son los independentistas de Cataluña o Euskadi quienes llevan España hacia el precipicio. También los empresarios y financieros. Ahí tienen, por ejemplo, la OPA de Gas Natural sobre Endesa. En Madrid han sonado las alarmas. Detrás de Gas Natural -ojo al parche- está La Caixa. De consumarse la OPA, la empresa tendrá su domicilio en Cataluña. Y, según la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, Cataluña "no es territorio nacional". Luego quiso rectificar, pero lo dicho, dicho estaba. Estos términos me devuelven a los años de la Guerra Civil. En Valencia vivíamos en "zona roja". Como en Cataluña. Burgos o Salamanca, por el contrario, estaban en "zona nacional". Luego acusan al presidente del Gobierno de querer recordar la Guerra Civil. Estos, por lo visto, quieren reabrirla. Por lo menos comienzan a utilizar la terminología de entonces. Arias Cañete, responsable del área económica del PP, ha declarado que, antes que Gas Natural y La Caixa, prefiere que la OPA sobre Endesa la lance un grupo empresarial ¡extranjero! La energía eléctrica, mejor en manos extranjeras que en manos de los independentistas catalanes. Cataluña no es "zona nacional", es "zona roja". Como en la Guerra Civil. Incluso contamos con un Queipo de Llano redivivo, lanzando soflamas con el fin de atemorizar, aterrorizar al personal y avivar, así, su "amor patrio". Porque España se "balcaniza". ¡Hay que salvar a España de las hordas rojo-separatistas!, como gritaba Queipo en 1936 desde radio Sevilla, hoy reencarnado en Federiquín Jiménez Losantos. Hay que escucharle en la COPE. ¡Qué mítines! España se desencuaderna. Y no por culpa de Carod Rovira sino por la La Caixa. Los obispos tratan de evitarlo poniendo en guardia al vecindario. También otros medios de la derecha, columnistas incluidos, lanzan sus voces de alerta. Lo que uno no sabe es si en Canarias cuentan con un Franco dispuesto a salvar, de nuevo, a España. ¡Señor, qué cruz!

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de septiembre de 2005.