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La OTAN debate la difícil financiación de sus misiones

España y EE UU defienden la creación de un fondo común para sufragar operaciones

Los ministros de Defensa de la OTAN debatieron ayer con intensidad el futuro de la Alianza a 10 o 15 años vista, sin tomar decisiones y sin ponerse de acuerdo sobre uno de los aspectos cruciales de la adaptación a los tiempos venideros, el de si la financiación de futuras operaciones debe contar con un fondo común. El actual régimen exige que cada país cargue con el coste que su participación supone.

España es partidaria de la creación de ese fondo, idea que ayer contó con una ligera mayoría de los ministros que participaron en el debate. EE UU también está por compartir gastos. Francia y Alemania prefieren que siga el sistema actual.

"El asunto no es fácil, pero se comparte la idea de que en el futuro se apoyará" la financiación común, indicó Jaap de Hoop Scheffer, secretario general de la Alianza, al resumir el tenor del debate. "Cómo lo vamos a hacer es otra cuestión". La financiación común constituirá el núcleo de la cumbre sobre transformación de la Alianza convocada por George Bush para finales del año que viene. De ella saldrán también directrices generales de las que ayer se discutió y, según Scheffer, con claridad. Pedidas explicaciones a Scheffer sobre esa claridad que no aparecía por ningún lado en sus explicaciones, respondió: "Eso es abracadabra para los lectores".

Si se entendió muy bien que Francia y Alemania no comparten la idea de que los gastos generales en operaciones concretas -un cuartel general, obras de infraestructura, un hospital..., elementos que sirven para sucesivos despliegues, como es el caso de Afganistán- deben ir con cargo a un presupuesto común. "Hay que mantener el principio de que el gasto lo paguen quienes lo generan", dijo el ministro alemán, Peter Struck. Le apoyó la francesa Michèle Alliot-Marie, quien reconoció que una ligera mayoría de países de los que ayer hablaron se inclina por la tesis contraria.

EE UU, como España y la dirección de la Alianza, piensa que con la existencia de un fondo común se favorecería la participación en las operaciones de países con pocos recursos, pero dispuestos a una mayor implicación. Para España, con una creciente presencia militar en la escena internacional, ese fondo le supondría notables ahorros. Alemania se manifestó dispuesta a ayudar a los países que reclamen apoyo financiero y hasta Alliot-Marie lo dijo con la boca pequeña. Porque para Francia es crucial que todos los países aumenten su gasto en defensa, lo que les permitirá correr con las correspondientes responsabilidades financieras. Según ella, el cada vez más complicado escenario internacional "hace que las opiniones públicas estén dispuestas a aceptar el incremento de los presupuestos de defensa, con lo que todos estaremos en condiciones de cumplir los compromisos que tenemos con la OTAN y con la UE".

Los ministros descenderán hoy del debate sobre el futuro de la Alianza a las intervenciones concretas: Afganistán, Irak, Kosovo y la potencial implicación de la OTAN en la lucha contra el terrorismo. Sobre Afganistán ya se cruzaron ayer opiniones en declaraciones a la prensa, ante la inevitable mayor implicación de la Alianza en el país, donde en un año podría ser responsable del despliegue en todo el territorio. Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa de EE UU, apuntó que las fuerzas deberán estar dispuestas y capacitadas para hacer frente a cualquier situación. El británico John Reid apuntó que harán falta miles de soldados más. Francia y Alemania reconocieron que habrá una aproximación entre las fuerzas de la OTAN y las lideradas por EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de septiembre de 2005