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El Macba exhibe la obra del visionario Robert Whitman

El estadounidense fue precursor del uso de la tecnología en el arte y de la 'performance'

Precursor de la performance y la tecnología como instrumento artístico, Robert Whitman (Nueva York, 1935) ha tenido una trayectoria breve y poco prolífica, pero muy influyente. Playback, la primera retrospectiva completa de su producción, llega al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), tras su presentación en la Dia Art Foundation neoyorquina, dueña de la mayoría de obras del artista, y en la Fundación Serralves de Oporto.

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 8 de enero, reúne un conjunto de obras (fotografías y grabaciones de sus performances, esculturas combinadas con proyecciones y dibujos), realizadas entre 1960 y 1976, que ilustran el proceso creativo del artista, así como los aspectos fundamentales de su investigación. "Whitman fue un visionario en el sentido más amplio del término. Sus obras materializan un mundo a la vez físico y onírico, influido por el cine mudo de Buster Keaton, el ilusionismo y la magia", explicó ayer la comisaria de la exposición, Lynne Cooke, conservadora de la Dia y miembro del comité asesor del Macba, quien recordó que el artista solía afirmar: "La fantasía existe como objeto y como parte de la historia que uno cuenta".

Whitman empezó su trayectoria a finales de los años cincuenta en el ámbito de la performance junto con Jim Dine, Claes Oldenburg y Allan Kaprow. Sin embargo, sus obras se desmarcan del concepto de happening, concebido como evento irrepetible, para introducir ya a partir de 1961 un guión y una coreografía que, aunque no sean nunca narrativos ni lineales, implican la posibilidad de realizar más de una representación, como Prune flat, que se convirtió en un clásico. Su capacidad de transformar objetos y situaciones cotidianas en acontecimientos fantásticos, repletos de múltiples referencias, se pone de manifiesto en sus esculturas multimedia, denominadas Cinema pieces, que combinan objetos corrientes con proyecciones de sombras, diapositivas y películas. Es el caso de Garbage bag, una bolsa que contiene una proyección continua de basura, y de Shower, donde la imagen de una mujer desnuda duchándose se proyecta en una verdadera ducha, que remite a la película Psicosis, de Hitchcock. La pieza pertenece al artista Robert Rauschenberg, con el cual Whitman fundó en 1966 la asociación Experiments in Art and Technology (E.A.T.), que preconizaba la potencialidad de la unión entre arte y tecnología e impulsaba el empleo de los recursos más avanzados de la época.

Ejemplo de ello es Red line, donde un rayo láser acota el espacio. "La obra se concibió cuando en las galerías aún se podía fumar. En la oscuridad, iluminada por la línea roja, el humo de los cigarrillos generaba efectos fantasmales que ya no se pueden reproducir", recordó la comisaria.

Destaca en la exposición el inédito papel del visitante, al que se pide involucrarse en la obra y convertirse en parte del espectáculo, como en Spy glasses, una instalación formada por un círculo de pantallas y espejos, que incorporan la imagen del público. "Las obras de Whitman pueden considerarse arqueología de muchos discursos contemporáneos, no en un sentido nostálgico, sino poético y totalmente vigente", añadió Bartomeu Marí, conservador jefe del Macba. Lo confirma la documentación relativa al Pabellón Pepsi, creado para la Exposición Universal de Osaka de 1970, con el objetivo de inducir una experiencia didáctica no autoritaria, alentando al visitante a explorar su entorno y componer su particular experiencia sensorial. La selección incluye los Dante drawings, dibujos realizados en ambos lados del papel, inspirados en la Divina comedia, de Dante, que se exponen por primera vez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de septiembre de 2005