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EL FUTURO DE IRAK

La oposición de la minoría suní retrasa de nuevo la Constitución de Irak

La comisión entrega el texto al Parlamento, pero pide otros tres días para lograr el consenso

Los chiíes y los kurdos de Irak alcanzaron ayer, con la oposición de la minoría suní, un acuerdo sobre la Constitución. La comisión encargada de redactar la Carta Magna entregó el texto al Parlamento iraquí minutos antes de que se cumpliera el plazo establecido para hacerlo, pero pidió otros tres días para conseguir un consenso. El acuerdo de kurdos y chiíes establece un Estado federal en el que no podrá legislarse contra la ley islámica. Los suníes, contrarios al federalismo, retrasaron la votación final y advirtieron de que la nueva Carta Magna podría provocar una guerra civil.

La primera Constitución de la era post Sadam Husein ha nacido incompleta. El Parlamento, en efecto, se reunió en plazo y forma para recibir el borrador del texto. El presidente de la Cámara, Human Hamudi, lo presentó a los diputados y a los dirigentes invitados al acto. Pero añadió: "Algunos puntos aún no han sido consensuados y se resolverán en los próximos tres días".

Las divergencias que deben limarse en este plazo muestran las profundas divisiones de las familias políticas de un país que fue monolítico mientras estuvo gobernado por la dictadura de Sadam Husein.

El borrador del texto preparado sin la participación de los suníes confirmaba ayer la preocupación de esta minoría sobre la posibilidad de que chiíes y kurdos conformasen dos poderosas regiones federales en el norte y el sur de Irak, ambas ricas en petróleo. Según el borrador, Irak es definido como una "república federal", pero sin hacer ninguna precisión. Un parlamentario que forma parte del comité que ha redactado el proyecto, perteneciente a la minoría cristiana, comentó que los detalles sobre la autonomía serían precisados más adelante.

Algunos suníes se quejaron de que el consenso para llegar a un acuerdo había sido roto y advirtieron de que no consideraban suficiente para satisfacer sus demandas que la palabra "federalismo" quedase fuera del texto. "Rechazamos el proceso político tal como está en este momento", declaró a la prensa el parlamentario suní Saleh al Mutlak.

"No guardaremos silencio", añadió Soha Allawi, parlamentaria también suní que forma parte del comité que redacta la Constitución. "Haremos campaña para pedir tanto a los suníes como a los chiíes que rechacen la Constitución [cuando sea sometida a referéndum, previsto para el 15 de octubre próximo], cuyo texto contiene elementos que conducirán a Irak a la guerra civil". Los dirigentes chiíes estaban dispuestos a presentar el proyecto constitucional en el Parlamento en el plazo previsto, porque si no lo hacían corrían el riesgo de que la Cámara fuese disuelta, y actualmente cuentan con mayoría parlamentaria. El vicepresidente del Parlamento, Husein al Shahristani, aseguró que esperaba que "el proyecto de Constitución cuente con una amplia aceptación, incluida la de los suníes". Añadió que esperaba que el texto constitucional sea aprobado por la Cámara con muchos más votos que la mayoría simple requerida.

La comunidad kurda apoya el acuerdo con los chiíes. Su delegado en el comité constitucional, Abdel Jalek Zangana, dijo que lo acordado sobre federalismo era suficiente para satisfacer las demandas de los suyos, ya que garantiza la conservación de la amplia autonomía que tienen en el norte del país.

Otro de los puntos conflictivos recogidos en el proyecto es el relativo al islam. Éste será la "fuente principal" de la legislación de Irak, prohibiéndose las leyes que sean contrarias a sus enseñanzas, informaron miembros del comité. Uno de ellos dijo que ese punto fue acordado por los representantes kurdos y chiíes, con objeciones de los suníes.

Las disputas se prolongan en otro aspecto delicado: el papel que la nueva Constitución va a reservar al Partido Baaz, la formación de Sadam Husein que rigió con mano de hierro los destinos del país. Chiíes y kurdos quieren incluir una cláusula para limitar los cargos a los que podrían acceder los miembros del Baaz, algo que rechazan los suníes, principales integrantes del partido, y el grupo secular que lidera el ex primer ministro Ayad Alaui.

No está claro aún durante cuánto tiempo más los suníes seguirán boicoteando el proceso, pero chiíes y kurdos se mostraban ayer optimistas.

El mismo día que los dirigentes iraquíes agotaban las últimas horas que tenían por delante para negociar un acuerdo constitucional definitivo, la violencia de los insurgentes se cobró 28 vidas, en su mayoría policías y militares iraquíes, en Bagdad y al norte de la capital. Uno de los ataques fue contra un autobús en Tarmiyah, a 30 kilómetros al norte de Bagdad, en el que murieron ocho policías y resultaron heridos el chófer y dos civiles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de agosto de 2005