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Un triple atentado con coche bomba causa 43 muertos en el centro de Bagdad

Los ataques coinciden con la reanudación de las negociaciones sobre la Constitución

Tres coches bomba mataron ayer al menos a 43 personas e hirieron a más de ochenta en un ataque coordinado de los insurgentes contra la abarrotada estación de autobuses de Bagdad, en el centro de la ciudad. Las explosiones lanzaron cascotes y trozos de cuerpos por todas partes y la gente horrorizada huía como podía, según fuentes policiales y sanitarias. El ataque, el más mortífero en Irak desde mediados de julio, se produjo a una hora punta de la mañana, y tuvo como objetivo de manera especial a los chiíes que subían a los autobuses y taxis compartidos para viajar a las ciudades del sur iraquí. Los servicios de rescate retiraron biberones y ropa de bebé entre los restos de autobuses calcinados.

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"Hay montones de cuerpos y mucho humo", dijo Faraj Lilo Anad, de 37 años, agente de policía a cargo de la seguridad de la terminal de autobuses. "Cuando se produjo la explosión me sentí volar por los aires", añadió.

A mediados de julio, los insurgentes detonaron un camión de combustible cerca de una mezquita chií en la ciudad de Musayib, matando a 76 personas. El número de coches bomba en la capital iraquí ha disminuido durante el último mes, cuando la insurgencia suní parecía estar concentrando sus ataques en las ciudades de provincia, aunque en éstas el número de víctimas nunca ha alcanzado a las de ayer en Bagdad.

El depósito de cadáveres del cercano hospital Al Kindi estaba abarrotado, y los muchos cuerpos que seguían llevando los servicios de rescate tuvieron que ser almacenados fuera, bajo temperaturas de 45 grados.

Los ataques fueron organizados para coincidir con la reanudación por los dirigentes políticos de las negociaciones sobre el proyecto de Constitución, que deberán concluir el próximo lunes después de que el Parlamento decidiese alargar el plazo una semana más. Los tres principales grupos étnicos -suníes, chiíes y kurdos- permanecen bloqueados sobre aspectos que configurarán el futuro del país.

La primera explosión de ayer se produjo a las ocho de la mañana (dos horas más en la España peninsular). Dos coches bomba estallaron en la estación de autobuses de Nadha, en el centro de Bagdad. Los iraquíes toman aquí los autobuses de larga distancia para viajar a las provincias. Quince minutos después, un tercer coche bomba hizo explosión entre la terminal de autobuses y el hospital Al Kindi, posiblemente en un intento de frustrar la ayuda médica que intentaba llegar hasta el lugar de las explosiones, según el Ministerio del Interior.

El Ejército estadounidense facilitó su propia versión en un comunicado oficial, según el cual un coche bomba conducido por un suicida estalló cerca de una comisaría de policía en la zona próxima a la estación, mientras que otro coche estacionado y cargado de explosivos saltó por los aires en el aparcamiento de la terminal de autobuses. Una tercera bomba estalló dentro de la estación misma.

Ofensiva militar

Las mismas fuentes estadounidenses informaron ayer de que, en otro incidente, varios civiles iraquíes murieron o resultaron heridos, sin precisar el número, cuando sus fuerzas atacaron desde el aire a elementos insurgentes en Bagdad. En esa batalla, helicópteros militares "detectaron y se enfrentaron a los terroristas". Las fuerzas de EE UU intentan impedir los ataques suicidas mediante ofensivas militares en la provincia de Anbar, al oeste de Irak. El mando militar cree que muchos de los ataques son llevados a cabo por guerrilleros extranjeros que entran en Irak por la frontera siria y llegan a Bagdad y otras ciudades a través de una serie de poblaciones suníes en el corredor del río Éufrates. Aunque las ofensivas se llevan a cabo con armamento pesado, ataques aéreos y miles de soldados, los insurgentes a veces consiguen entrar en el país antes del comienzo de las operaciones.

Ayer por la mañana tendieron una emboscada a un vehículo que llevaba a seis soldados iraquíes a Kirkuk, matando a todos ellos, según el Ministerio del Interior. Los soldados tenían la misión de proteger el oleoducto del norte, objeto de frecuentes ataques, y regresaban después de un periodo de entrenamiento.

Por otro lado, la Casa Blanca está presionando al Parlamento iraquí y a los dirigentes políticos para que concluyan el proyecto de Constitución con el fin de que el texto pueda ser sometido a referéndum el próximo 15 de octubre y haya elecciones generales el 15 de diciembre. Washington cree que sólo el avance político puede acabar con la insurgencia, que ha crecido en fuerza y sofisticación en los últimos dos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de agosto de 2005