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Portugal acepta recibir menos agua del Duero por la sequía en España

La ministra de Medio Ambiente se reúne en Lisboa con su homólogo portugués

Portugal aceptó el régimen de excepción invocado por España para el río Duero debido a la sequía y recibirá hasta finales de septiembre menos agua que el mínimo pactado por ambos países en la Convención de Albufeira de 1998, explicaron ayer en Lisboa Luís Nunes Correia y Cristina Narbona, ministros de Ambiente de Portugal y España, respectivamente. El acuerdo firmado hace siete años establece reglas para la gestión de los ríos compartidos (Miño, Duero, Tajo y Guadiana), definiendo una cantidad mínima anual de agua que debe pasar desde España hacia el lado portugués.

La falta de lluvia de este año hidrológico (del 1 de octubre al 30 de septiembre) llevará al incumplimiento del pacto, pero, en el marco de la convención, España puede pedir renegociar los caudales mínimos en años de escasez excepcional de precipitación, como el actual.

Las dos partes establecieron ayer que hasta finales de septiembre deben entrar al menos 607 millones de metros cúbicos de agua en el tramo portugués del Duero, "sólo un 15% menos" que el mínimo fijado para años normales, "pese a que la reducción de la precipitación fue de un 40%" en la cuenca del Duero en territorio español, destacó Narbona. La ministra explicó que España "hace este esfuerzo" para no afectar de forma significativa la producción hidroeléctrica en el Duero portugués, que es de "enorme importancia" para la economía lusa.

Portugal, que también vive una situación de falta de lluvia sin precedentes (la sequía grave afecta al cien por cien del territorio), "comprende la situación gravísima" española y acepta esta disminución en el caudal del Duero, explicó el ministro Nunes Correia. Lisboa espera ahora que los caudales en el Guadiana y en el Tajo sean "escrupulosamente respectados". Madrid no invocó ningún régimen excepcional para estos dos ríos y debe, por eso, cumplir los pactos entre ambos países.

Portugal se quejó, sin embargo, de que el caudal del Tajo es "excesivamente irregular", provocando daños ecológicos en la cuenca del río. La convención sólo establece una cantidad de agua mínima anual, pero no obliga a mantener un nivel de caudal constante.

Varias asociaciones han denunciado en las últimas semanas que España puede, por eso, pasar días y semanas consecutivas sin dejar pasar agua para Portugal. Narbona reconoció las dificultades en la gestión del Tajo y dijo que se hará un esfuerzo para mantener una "cierta regularidad" en el caudal del Tajo.

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Narbona reiteró también la petición del presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, al Gobierno portugués para que agricultores de algunas zonas de Extremadura (como Cheles y Villanueva del Fresno) puedan utilizar agua de la represa de Alqueva para sus culturas de regadío, cosa que Portugal deberá permitir, según el ministro luso.

Ésta fue la primera vez que los dos Ejecutivos se reunieron en el marco de la Convención de Albufeira, pese a los siete años de vigencia del acuerdo. "La sequía que afecta a los dos países no es una oportunidad para olvidar la convención, sino una oportunidad para llevarla a la práctica y ponerla a prueba", dijo Nunes Correia. Ambos ministros reconocieron que el tema del agua es "delicado" en el marco de las relaciones entre Portugal y España, pero consideraron muy positivo el texto del acuerdo.

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