LA LUCHA CONTRA LOS INCENDIOS

"Cada vez que recorro la zona, me echo a llorar", afirma el alcalde de Ablanque

José Miguel del Castillo tiene 46 años, es alcalde del pueblo guadalajareño de Ablanque (150 habitantes) desde hace 20 años y no recuerda "otra catástrofe como ésta" en la tierra que le vio nacer. "Hace casi 10 años que recuperamos estos pinares que estaban bajo el monopolio de la Unión Resinera. José Bono [entonces presidente regional] se comprometió a ayudarnos y lo hizo. Le he pedido a José Luis Rodríguez Zapatero que haga lo mismo, que cumpla con su promesa de ayudarnos a que todo vuelva a florecer", relata entre sollozos. "Cada vez que recorro la zona, me echo a llorar", dice.

"La principal riqueza de nuestros pueblos eran esos pinares. Es la forma que tiene esta tierra de llorar esta tragedia, con el humo que aún sale de entre sus restos", añade. Asegura que el presidente, en cuyos brazos se derrumbó ayer por la mañana, le consoló reiterando su propósito de ayudarles. "Si lo hace, tendrá un amigo siempre en esta tierra. Después de mis tres hijas y mi esposa, lo más importante en mi vida fue recuperar los pinares del ducado de Medinaceli. Ahora están arrasados", se lamenta.

"Se ha quemado todo", repite incapaz de contener las lágrimas. "Han muerto amigos, dos hijos de profesores del instituto en el que doy clase". Del Castillo conduce su coche a través del desastre. Los restos de los vehículos calcinados donde fallecieron los integrantes del retén aparecen ante él. "Ya los veo, es horrible, estoy viendo el infierno que les quemó".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de julio de 2005.

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