Secuestrado en pleno día un entrenador de fútbol en México

La acción empaña los esfuerzos del alcalde de la capital para reducir la delincuencia

El secuestro de Rubén Omar Romano, entrenador del Cruz Azul, uno de los clubes más poderosos del fútbol mexicano, empaña el trabajo del Gobierno del Distrito Federal para reducir los índices delictivos, según admitió ayer el propio alcalde de la capital y precandidato a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador. El jefe del Gobierno municipal señaló que el secuestro es un descrédito para la ciudad y reconoció que hacen falta más acciones para disminuir la criminalidad.

El argentino Omar Romano, de 47 años, que jugó en el San Lorenzo a finales de los años 80, fue secuestrado a plena luz del día cuando salía de las instalaciones del Cruz Azul, en el barrio de Xochimilco, por cinco individuos armados que viajaban en dos camionetas. La acción tuvo ribetes de película: los secuestradores persiguieron al vehículo del entrenador, lo interceptaron y salieron disparando para intimidar a la víctima y a los viandantes. Fue un asalto coordinado, digno del crimen organizado.

María Elena Morera, presidenta de la organización México Unido contra la Delincuencia, calificó el secuestro de "desafío abierto a López Obrador" por parte de la delincuencia. El nuevo zarpazo de la violencia en el Distrito Federal pone de relieve la dificultad y la incapacidad de las fuerzas de seguridad para poner coto al crimen. En una muestra de descoordinación o desinformación, el secretario de Seguridad Pública, Joel Ortega, declaró poco después del secuestro que Romano había sido liberado cuando no había ningún indicio en este sentido. "Todos somos humanos y cometemos errores", comentó ayer el alcalde.

Las autoridades se niegan a dar cifras de los secuestros que se registran, aunque aseguran que en los últimos tiempos han disminuido. María Elena Morera reconoce que hay menos secuestros con petición de rescate y precisa que este tipo de delitos son más violentos, como el de Omar Romano. "Muchos secuestros terminan en homicidio o mutilación", dice. La dificultad a la hora de evaluar las cifras es que muchos delitos no se denuncian. Es el caso de la extorsión, que ha registrado el mayor crecimiento. Casi nadie denuncia la llamada telefónica anónima que exige dinero bajo amenaza de matar a un familiar, pero la Agencia Federal de Investigación ha informado de 1.200 casos de extorsión en lo que va de año, en comparación con los 8 de 2001. Lo mismo ocurre con los llamados secuestros-express, de breve duración.

México Unido contra la Delincuencia convocó el año pasado la Marcha Blanca, que reunió a cientos de miles de manifestantes. Este año se optó por convocar "una marcha virtual" de un millón de firmas. Como parte de esta campaña, hay varios anuncios publicitarios en televisión, de enorme impacto. El más estremecedor es el de un hombre que fue víctima de un secuestro y relata que cuando le cortaron el primer dedo sintió dolor, cuando le cortaron el segundo sintió miedo, cuando le cortaron el tercero sintió rabia, y cuando le cortaron el cuarto sintió la fuerza para exigir a las autoridades un claro compromiso contra la delincuencia. El alcalde López Obrador ha criticado la campaña, por considerar que va en su contra y está instrumentalizada por un ex asesor del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. "Esto desde luego no significa que no exista el problema y que no nos importe, pero atrás hay quienes buscan afectarme políticamente", declaró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 20 de julio de 2005.

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