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Los Gobiernos israelí y palestino lanzan una ofensiva simultánea contra Hamás

Siete militantes radicales mueren en Cisjordania y Gaza en un ataque con helicópteros

Como si estuvieran perfectamente coordinados, el Gobierno israelí y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) lanzaron ayer, de manera casi simultánea, una vasta ofensiva contra el movimiento fundamentalista palestino Hamás. El ataque ha sumido la franja de Gaza en el caos: mientras los integristas se enfrentan a la policía palestina en las calles de la capital, blindados israelíes avanzan hacia las fronteras norte y sur, en la mayor concentración de tropas de los últimos meses. Los disparos desde helicópteros artillados causaron ayer la muerte de siete milicianos.

Otros dos palestinos resultaron heridos anoche cuando misiles israelíes destruyeron una fundición metalúrgica y dos tiendas en Gaza y en el campo de refugiados de Jan Yunis, situado en el centro de la franja. El Ejército no informó de los motivos del ataque ni de cuáles eran sus objetivos. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, había afirmado por la tarde que la ofensiva era la respuesta a los continuos lanzamientos de cohetes de fabricación casera sobre Israel.

La tregua que Sharon y el presidente palestino, Mahmud Abbas, firmaron hace cinco meses en Sharm El Sheij (Egipto) parecer papel mojado. El deterioro de la situación amenaza incluso a los planes israelíes para la retirada de la franja Gaza, prevista para mediados de agosto.

Poco antes de estos ataques desde helicópteros artillados, la ANP había decretado el estado de emergencia en la franja de Gaza y lanzado una vasta operación policial destinada a restablecer el orden y la seguridad en la zona. Su objetivo era poner coto a la actuación incontrolada de las milicias radicales palestinas, que en las últimas horas han lanzado cerca de un centenar de cohetes Qassam sobre Israel.

La operación dirigida por el propio Abbas y por su ministro de Interior, general Naser Yusef, vació las calles de la capital. En los barrios de Al Zeituni y Sheik Yusef, donde se esconden los fundamentalistas, se podían ver restos de sangre en el pavimento. Una veintena de sus militantes resultaron heridos durante la noche del jueves cuando se enfrentaron a la policía de la ANP que trataba de impedirles el lanzamiento de nuevos misiles sobre Israel.

La ofensiva del Gobierno palestino contra el movimiento Hamás, fruto de las presiones internacionales, especialmente las de Estados Unidos, fue secundada después por el Ejército israelí, que lanzó una dura operación de castigo por tierra y aire contra elementos radicales palestinos.

El Ejército efectuó un primer ataque en la madrugada del viernes, cuando bombardeó un taller en la ciudad de Gaza, en el que murieron dos personas. A mediodía de ayer, en sendas operaciones efectuadas desde helicópteros, murieron siete militantes de Hamás cerca de Salfit, en Cisjordania, y en Tel Ahawa, cerca del asentamiento de Netzarim, en la franja.

Advertencia de Hamás

Estas operaciones, en apariencia coordinadas, amenazan con romper la tregua suscrita por las 13 organizaciones radicales palestinas. Una consecuencia de esa eventual ruptura sería la imposibilidad de llevar a cabo la retirada de las tropas israelíes de Gaza, según se desprende de las declaraciones de los dirigentes de Hamás en Gaza y de los responsables del Ministerio de Defensa de Israel en Jerusalén.

"Israel ha abierto las puertas del infierno, actuando de esta manera", afirmó Mushir al Masri, uno de los dos portavoces oficiales del movimiento fundamentalista. Imames de muchas de las mezquitas de Gaza aprovecharon la festividad religiosa del viernes para criticar la represión de la policía palestina y llamaron a la población a la sublevación con la ANP. La situación es tan tensa que la mayoría prefirió quedarse encerrada en sus casas a pesar del bochorno.

Ese calor era sobre todo insoportable en el campo de refugiados de Shati -76.000 habitantes- al este de Gaza, donde los jóvenes levantaron una numerosas barricadas con muebles viejos y ruedas de vehículos, provocando grandes columnas de humo negro. Era su protesta por la muerte de cuatro militantes de Hamás que eran vecinos del campo. El sonido de los disparos se mezclaba con informaciones alarmantes difundidas por la radio que aseguraban que los carros de combate israelíes avanzaban desde la frontera norte y sur en una operación de tenaza.

Los responsables del Ministerio de Defensa de Israel aseguran que en estas condiciones la retirada de Gaza y el desmantelamiento de los 21 asentamientos es imposible. Los generales han pedido a Sharon que posponga la operación tres semanas.

La secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, viajará a la zona la semana próxima para presionar a israelíes y palestinos a que sigan adelante con el plan de retirada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de julio de 2005