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Reportaje:

Los 'puntos negros' de la telefonía móvil

Más de 70 municipios costeros sufren problemas de cobertura por el turismo y la falta de antenas

La afluencia de más de 14 millones de turistas, que se une a los más de 39 millones de abonados nacionales, provoca todos los veranos una congestión en las redes de telefonía móvil de las principales zonas costeras. En este verano más de 70 localidades turísticas están teniendo problemas de cobertura y de deficiente calidad por la insuficiencia de la red para absorber el aumento del tráfico telefónico, que en muchos casos se multiplica por cinco. Las compañías achacan estos problemas a la dificultad que encuentran para desplegar antenas, un contencioso que puede resolverse si resulta eficaz el reciente acuerdo al que han llegado con los ayuntamientos. Mientras tanto, aplicarán medidas de emergencia.

Es un culebrón de verano, como el de los apagones eléctricos. Pero no por manido es menos real. Los teléfonos móviles han vuelto a tener serios problemas de comunicación en las zonas costeras. No se puede hablar de apagón sino de "problemas circunstanciales de saturación en la red", como gustan decir las compañías, pero el resultado es el mismo: llamadas fallidas o interrumpidas, mala audición, restricción de servicios, mensajes cortos de texto perdidos o recibidos horas después.

Aunque de una u otra manera todo municipio turístico padece problemas, las tres compañías coinciden en ofrecer un mapa negro de cobertura formado por más de 70 localidades, la mayor parte de ellas en la costa mediterránea. Desde Rosas (Girona), pasando por Salou (Tarragona), Peñíscola (Castellón), Gandía (Valencia), Torrevieja (Alicante), La Manga (Murcia), Roquetas (Almería), Almuñécar (Granada), Néjar (Málaga) y Chiclana (Cádiz).

Un ingeniero de red lo define de forma muy gráfica: "Si alguien pudiera recorrer la noche de 1 de agosto todo el litoral mediterráneo, tendría tres veces más posibilidades de no poder comunicar a la primera con su móvil que en un día normal en Madrid". En la cornisa cantábrica, en cambio, no se detectan graves problemas, salvo en los municipios que ya los tienen durante todo el año.

Las causas de esta deficiente calidad por la incapacidad de la red para absorber el tráfico telefónico no han cambiado. La primera es el aumento de la población que en el caso de los municipios citados (véase gráfico) se llega a quintuplicar por la afluencia de turistas, tanto nacionales como foráneos. Sólo en los tres meses de verano, España recibe 20 millones de visitantes extranjeros.

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La segunda es el aumento de los minutos de tráfico por abonado. Y es que no sólo hay más gente en las zonas costeras, sino que dedican más tiempo a hablar por teléfono, alrededor de un 20% más que cuando están en sus lugares habituales de residencia. La conjunción de ambos factores -mayor población y más minutos- hace que en un municipio turístico el aumento del tráfico que soportan las redes de telefonía móvil se multiplique por cinco respecto al que soportan en invierno.

A diferencia de lo que ocurre con las eléctricas, las operadoras de telefonía defienden que están capacitadas para absorber todo este tráfico siempre que les dejen tender la infraestructura necesaria. Y es que éste es el tercer y principal problema al que se enfrentan las compañías: la imposibilidad de desplegar antenas por la maraña de ordenanzas y permisos municipales legal y la oposición de los vecinos. Un obstáculo a veces casi insalvable puesto que hay municipios que llevan más de tres años sin autorizar la colocación de una antena, e incluso que han retirado alguna de las ya instaladas. Por ejemplo, en Baleares se están concediendo ahora las licencias pedidas en 2000.

Se estima que actualmente hay 27.000 antenas desplegadas por toda España, y que se necesita la instalación de otras 5.000 de forma urgente, y otras 20.000 para afrontar con garantías los nuevos servicios multimedia.

La Federación Española de Municipios y Provincias, el Ministerio de Industria y la patronal del sector (Aetic) firmaron el pasado 14 de junio un acuerdo para intentar dar una solución al problema,basado el compromiso voluntario de los ayuntamientos a suscribir una ordenanza única sobre la instalación de antenas de telefonía móvil. Con este procedimiento único se trata de reducir los plazos medios de de instalación de 18 a 6,5 meses.

Pero hasta que el acuerdo empiece a dar sus frutos, la operadoras deben adoptar medidas de emergencia. La primera es desplazar a las zonas costeras las más de 2.000 estaciones bases móviles, transportadas en camiones. Estas antenas son las que se utilizan para acontecimientos multitudinarios como conciertos o espectáculos deportivos. Las operadoras de telefonía también utilizan una facilidad técnica denominada half rate que permite incrementar casi al doble la capacidad de tráfico de aquellas células que presenten congestiones importantes.

No obstante, desde las operadoras se hace hincapié en que este mecanismo no implica en ningún caso limitación de servicios como, por ejemplo, el acceso a Internet a través del móvil.

En general, las compañías del sector se muestran más optimistas de cara a esta campaña de verano porque creen que hay una mayor concienciación por parte de las autoridades, aunque estiman que el problema se está trasladando a las comunidades de vecinos, que manifiestan una creciente oposición a que se instalen las antenas en sus edificios, pese a que las operadoras pagan entre 6.000 y 15.000 euros por cada instalación.

Nivel lento con paradas

En Telefónica Móviles utilizan el símil del tráfico para describir la situación: "Estamos en un nivel amarillo de despliegue, es decir, lento y con paradas".

Por su parte, en Amena llaman la atención de que, al margen de las zonas costeras, millones de personas regresan en verano a sus pueblos de interior y que, debido a la falta de antenas, tienen problemas para comunicarse.

Vodafone confía en que el acuerdo firmado entre ayuntamientos y Aetic "sea el marco definitivo para que respetando la normativa urbanística y los límites de emisiones radioeléctricas establecidos en la ley se pueda desbloquear la situación, y se pueda llevar a cabo una una planificación racional de la red".

Las compañías se quejan de que los problemas de despliegue de antenas coinciden paradójicamente con las crecientes demandas de los ayuntamientos (e incluso de las asociaciones de consumidores) a las compañías para que haya una buena calidad.

De hecho, el Ministerio de Industria sacó a concurso y adjudicó recientemente una nueva concesión de telefonía móvil a Telefónica Móviles y otras dos a Amena para extender la telefonía móvil a zonas con escasa cobertura, como poblaciones rurales.

Los compromisos de inversión ascienden a 834 millones de euros en dos años. Industria se ha fijado como objetivo situar a España como el país de Europa con mayor cobertura de telefonía móvil tanto por población como por territorio abarcado. Además, las compañías han comprometido inversiones por más de 5.000 millones para el UMTS, sistema que permitirá el acceso rápido a Internet desde el móvil.

Las antenas y la salud

Las antenas de telefonía móvil tienen una mala imagen, pese a que ningún informe oficial ha revelado hasta el momento ninguna relación entre la telefonía móvil y el cáncer.

En España, el Ministerio de Sanidad y Consumo certificó que las emisiones radioeléctricas en todo el territorio están dentro de los límites considerados como seguros por los comités y organizaciones nacionales e internacionales.

Además, únicamente entre un 2% y un 4% del total de las emisiones electromágneticas en el ambiente corresponden a los móviles.

Pero una cosa es lo que digan los estudios técnicos y otra muy distinta es la percepción popular. Así, una encuesta realizada por la Asociación Española contra el Cáncer en abril de 2004 reveló que uno de cada dos entrevistados cree que vivir cerca de una instalación base de móvil puede derivar en la aparición de un cáncer. Más de la mitad de los entrevistados se opone a la colocación de antenas cerca de su domicilio.

Un resultado curioso si se tiene en cuenta que la propia asociación, según señalan en Telefónica Móviles, se ha pronunciado diciendo que "no se ha encontrado evidencia científica que demuestre ninguna asociación causa-efecto entre la exposición a campos electromagnéticos dentro de los límites recomendados y el cáncer".

También la falta de cobertura provoca quejas, porque el móvil se ha convertido en muchas ocasiones en un instrumento vital. Baste decir que cerca de un 70% de las llamadas a los servicios de emergencia (112) se realizan desde un teléfono móvil. Los nuevos usos del móvil como asistencia remota, que permitan monitorizar en tiempo real el estado de salud de pacientes con enfermedades crónicas o con dificultades para desplazarse al centro sanitario y de consulta virtual, pueden mejorar la imagen de este medio de comunicación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2005

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