Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El presidente de Kosovo dice que las bombas van contra la independencia

El presidente de Kosovo, la región serbia de mayoría albanesa administrada desde 1999 por la comunidad internacional, Ibrahim Rugova, aseguró ayer que los atentados del sábado por la noche en Pristina tienen el objetivo de "desestabilizar el país" y bloquear su camino hacia la independencia. Tres artefactos estallaron, sin causar víctimas, en puntos estratégicos de la capital: cerca de la misión de Naciones Unidas, de la sede de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y del Parlamento.

Los analistas ven también los atentados como una advertencia de lo que puede suceder si se niega a la mayoría albanokosovar, que representan el 90% de la población, su deseo de independencia. El administrador de Naciones Unidas en la provincia, Soren Jessen-Petersen, se apresuró a subrayar que este tipo de ataques "no tienen el apoyo del pueblo de Kosovo".

Los atentados coinciden con la visita a la zona de Kai Eide, enviado especial de Naciones Unidas con la misión de redactar un informe sobre los progresos democráticos de Kosovo. El documento se espera para septiembre y, de ser positivas las conclusiones, abriría las puertas a las negociaciones sobre el estatus final de la provincia.

El primer ministro, Bajram Kosumi, vinculó directamente los atentados con esta visita: "Parece que hay fuerzas que quieren devaluar los logros que nuestras instituciones han conseguido, pero no van a poder parar el proceso hacia nuestros objetivos", aseguró.

El presidente, Ibrahim Rugova, recordó expresamente que estos objetivos son la independencia: "Los atentados llegan en el momento en que se espera un reconocimiento positivo de los progresos que ha habido en Kosovo, lo que abrirá el camino para el reconocimiento de la independencia".

Los atentados del sábado son el episodio más grave desde la revuelta sectaria de radicales albaneses contra los serbios de marzo de 2004. La renuncia del predecesor de Kosumi, Ramush Haradinaj, que se presentó ante el Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, provocó tensión, pero ninguna acción equiparable a la del sábado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de julio de 2005