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Reportaje:

La revolución fracasada de Fox

El presidente de México cumple cinco años de mandato con un avance de la democracia solapado por el escaso éxito económico

En la fiesta del 2 de julio de 2000, cuando se confirmó el triunfo de Vicente Fox en las elecciones presidenciales de México, una multitud de sus seguidores le exigió a gritos: "No nos vayas a fallar". Pero a cinco años de ese momento, que puso fin a 71 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder, las grandes promesas y el "cambio" en todos los terrenos se han empantanado, y los mexicanos ya no esperan casi nada de la Administración de Fox.

El presidente ha convocado una gran fiesta para celebrar la llegada de la democracia a México, el acto se celebrará el sábado en la plaza del Ángel de la Independencia, donde festejó su victoria electoral. Fox llega a ese día, en el que también celebra su cumpleaños, con un pueblo en general desilusionado.

El presidente aún no ha hecho la reforma fiscal, la de pensiones ni la energética

"La gente creía que la oposición frenaba a Fox, pero ahora creen que no ha sido capaz"

Francisco Abundis, director de la empresa de sondeos de opinión Parametría, indica que las encuestas revelan que la ciudadanía reprocha a Fox que en sus cuatro años no haya logrado el crecimiento económico que prometió, un 7% anual. Esta decepción ha hecho mella en la popularidad del presidente, cuyo índice ha bajado del 80% de los primeros días de su Gobierno a la mitad.

Abundis sostuvo que, en buena medida, el "gran nivel de decepción [de los mexicanos] tiene que ver con dos temas: el político y el económico". Al especialista no le cabe la menor duda de que en México "ha habido un gran cambio político y tiene que ver con esta Administración, pero la gente pensó que tener una democracia y valores liberales significaba la resolución de muchos problemas. Esta reforma democrática ha quedado completamente sepultada bajo una economía que no ha ido nada bien".

"El presidente Fox ha perdido terreno en las encuestas y la gente que antes creía que la oposición en el Congreso era la responsable de que Fox no pudiese cumplir con sus promesas, ha cambiado de impresión. Cada vez son más los que piensan que el mandatario simplemente no ha sido capaz. Mayoritariamente, la gente ya no espera que cumpla con lo que dice que va a hacer, pero hay quienes reconocen que ha establecido programas sociales muy importantes, relacionados con la lucha contra la pobreza y el acceso a la vivienda y a la sanidad pública", señaló el director de la empresa demoscópica.

En lo político, subrayó Abundis, "han pasado cosas que no tienen precedente en México.El día en que Cuauhtémoc Cárdenas [con la bandera del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD)] obtuvo el gobierno de la Ciudad de México, en 1997, significó un cambio importante, pero nada se derrumbó. El día en que llega la alternancia con Fox, tampoco pasó nada. La gente vio que sin el PRI en la presidencia el país seguía adelante".

Para el director general de la Fundación Prensa y Democracia, José Buendía, dice que en la escena mexicana, más allá de la percepción que se tiene del presidente Fox, hay una "una crisis de futuro, y no sólo generada por Fox, sino por todo lo que ha ocurrido en los últimos tiempos tras más de 70 años de poder del PRI". Desde su punto de vista, la decepción con la alternancia que viven hoy los mexicanos "no es fruto sólo del desencanto frente a la política del actual Gobierno, sino que en buena medida está siendo alimentada por la élite política, que no sabe hacia adónde quieren ir. No han sabido interpretar ni a la sociedad en la que están ni cómo deben de organizarse para establecer mínimos que ofrezcan un rumbo y eso lo está percibiendo la gente como carencia de rumbo y futuro".

Fox no comparte el resultado de las encuestas y las opiniones de analistas. A principios de junio aseguró que en materia económica México había entrado a una nueva etapa de crecimiento con estabilidad. "Llevamos ya 10 años en los que la economía se expande con avances en la reducción de pobreza y en la distribución del ingreso", dijo Fox. Aseguró además que esto "nos deja bien claro que la estabilidad paga y paga bien en una economía, en un país y para una sociedad; que el desarrollo, cuando se da con estabilidad y sin inflación, gotea al bolsillo de las personas".

Sin embargo, los informes económicos señalan que la economía mexicana pende de alfileres. Los principales ingresos proceden hoy de los altos precios del crudo en el mercado internacional y de los envíos de dinero de los trabajadores mexicanos emigrados a Estados Unidos.

Sobre la democracia, el presidente Fox ha afirmado que los mexicanos "viven en una democracia que garantiza a todos, no sólo libertades plenas, sino el ejercicio de todos sus derechos: la democracia, el Estado de derecho y el fortalecimiento de nuestras instituciones han abierto nuevas oportunidades a las personas y son una garantía para la inversión y el desarrollo económico (...) México ha cambiado, es cierto, pero también es cierto que podríamos ir más rápido", añade Fox.

Sin asumir responsabilidad directa en el hecho de que el Congreso no ha aprobado las grandes reformas que prometió en la campaña, Fox admite que "la ausencia de reformas estructurales en áreas clave, como la industria, la energía y la hacienda pública, limitan los alcances del crecimiento económico con estabilidad que hemos logrado".

Fox enumeró entre las asignaturas pendientes la reforma fiscal, la del sistema de pensiones públicas y la del sistema energético que "asegure el suministro de electricidad y combustibles a las futuras generaciones". También ha mencionado la necesidad de reformas en la seguridad pública y el sistema judicial.El presidente mexicano ha afirmado que con su victoria electoral llegó la democracia y se produjo un cambio irreversible.

En opinión de Buendía, el 2 de julio de 2000 fue "la conclusión de un largo camino por abrirle camino a la democracia en nuestro país de una manera pacífica. Se trataba de encausar al país dentro de los regímenes democráticos para comenzar a construir derechos civiles y ciudadanos frente a un autoritarismo que ya no cabía en la sociedad mexicana".

En ese escenario, continúa el experto, "el problema de origen del Gobierno de Fox es haber generado desde la campaña expectativas que no iba a poder cumplir, en ese sentido me parece que puso sobre los deseos de cambio rasgos demagógicos que rápidamente abrieron la puerta a la desilusión que estamos viendo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de julio de 2005