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Crítica:ESTRENO | 'La pesadilla de Darwin'

Atrocidades de la globalización

Descubrimiento de la pasada edición del festival de San Sebastián y posterior Premio al Mejor Documental Europeo de 2004, La pesadilla de Darwin es una dura, impresionante denuncia del cinismo con que el mundo desarrollado (y muy especialmente Europa) esconde su abundante culpa y sus responsabilidades en el subdesarrollo africano..., guerras y muerte incluidos. La excusa del documental, que el austriaco Hubert Sauper tardó cuatro años en poder ultimar, es aparentemente banal: la proliferación de un pez, la perca del Nilo, de tamaño gigante y voracidad bíblica (baste con decir que en quince años arrasó todo el rico hábitat del lago Tanganika), que ha ayudado a consolidar una próspera industria pesquero-exportadora en las orillas del mismo lago.

LA PESADILLA DE DARWIN

Dirección: Hubert Sauper. Intérpretes: Intérpretes no profesionales. Género: documental sociológico, Austria-Francia-Bélgica, 2004. Duración: 107 minutos.

Prosperidad más que relativa para los pescadores que se dedican al comercio del ansiado pez, del cual Europa consume unas 500 toneladas al día. Porque lo que abunda en los míseros poblados de los alrededores de las modernas factorías que industrializan la perca es hambre, desnutrición y enfermedades. Sauper, sin el menor atisbo de paternalismo, no se conforma con mostrar sólo un episodio más de la lucha del hombre por su supervivencia. Se hace preguntas: ¿cómo llegó ese pez a ese entorno?, ¿por qué los niños malviven por las calles en pos de, un puñado de arroz? Y lo más impactante: ¿qué transportan en realidad los aviones, sobre todo ucranios, fletados por empresas europeas que se llevan la perca hacia el Viejo Continente? Lo que descubre es estremecedor, la prueba inequívoca de la doble moral del mundo desarrollado hacia la parte del planeta más dramáticamente pobre. Un documental que se construye a sí mismo como un verdadero rompecabezas, al final del cual todas las piezas encajan. Es duro, hay que darle, sobre todo en su primera mitad, su tiempo para que desarrolle sus múltiples anzuelos en pos de presas. Y el resultado es uno de los documentales más dolorosamente vivos que han hecho en los últimos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de julio de 2005