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El ritmo brasileño de Carlinhos Brown convierte a Sevilla en tierra de carnaval por una noche

El espectáculo, que ocupó la avenida de La Palmera, reunió a 200.000 personas

El gran exportador del carnaval brasileño, mago del ritmo y de la solidaridad o versión moderna del flautista de Hamelin se llama Carlinhos Brown y ayer arrasó en Sevilla. El músico de Salvador de Bahía convirtió la avenida de la Palmera en un gran escenario al aire libre para el disfrute de unas 200.000 personas, que bailaron al ritmo de la capoeira y el candomblé durante más de tres horas. La actuación forma parte del Carnaval Movistar que ya ha pasado por las calles de Bilbao, Barcelona y Madrid y que el 17 julio terminará en Valencia.

El cortejo que acompañó ayer a Carlinhos Brown salió a las 21.20 del cruce de la calle Cardenal Bueno Monreal con la avenida de la Palmera y avanzó por esta avenida hasta llegar, alrededor de la medianoche, junto al estadio Manuel Ruiz de Lopera. El público esperaba casi una hora antes del arranque de la caravana, la mayoría pertrechados como para una noche de botellona.

Un ejemplo: grupo de ocho amigos veinteañeros habían llegado de Gines con reservas como para poner un bar: dos botellas de ron, otras tantas de whisky y 12 litros de tinto de verano. "Es que llevamos entrenando desde la Feria de Abril", dice el que arrastra una nevera con ruedas. Los globos con formas de bates y los banderas del arcoiris de la comunidad gay pusieron la nota de color en esta fiesta ambulante a la que asistieron, aunque la organización lo había desaconsejado, muchos niños pequeños.

Para conseguir una total interactividad del público la caravana avanzó a una velocidad muy baja, menos de 2 kilómetros por hora, durante un recorrido de 1.200 metros. Dos carrozas-escenario, similares a las que circulan en los carnavales, transportaron a los artistas a lo largo de la Palmera. En la primera iban Carlinhos Brown y su banda, y en la segunda, Olodum, un grupo que recoge la música ritual de los antiguos esclavos, mezclando cultura y sensualidad con los sonidos religiosos de Olodumaré. Durante el recorrido, los artistas bajaron de las caravanas en varias ocasiones y se acercaron al público.

El espectáculo, que se celebró sin problemas, contó con las mismas medidas de seguridad y sanitarias que se ponen en marcha en Semana Santa y Feria de Abril. El Centro de Coordinación Operativa (Cecop), que coordinó a todos los servicios, retiró los contenedores, papeleras y cristales de las marquesinas de los autobuses de todo el recorrido, además instaló tres difusores de agua y varios puntos en los que se ofrecía gratis botellas de agua a los asistentes y que se agotaron durante los primeros minutos del concierto itinerante.

El gran logro de Carlinhos Brown, quien comenzó su carrera a finales de la década de los ochenta componiendo canciones para otros artistas, ha sido la integración entre los ritmos afro-brasileños y el pop. El músico, quien en 1985 comenzó a colaborar con Caetano Veloso, grabó su primer disco en solitario en 1996, Alfagamabetizado, pero su éxito internacional le llegó con una gira por Europa y Estados Unidos que realizó en verano de 2003. De ese año es su primer Grammy Latino por el álbum Tribalistas, que grabó junto a Arnaldo Antunes y Marisa Monte; mientras que el segundo lo recibió el año pasado por un trabajo en solitario: Carlinhos Brown es Carlito Marrón.

El músico ha participado también en la película de Fernando Trueba El milagro de Candeal, junto al pianista cubano Bebo Valdés. El documental, que tiene dos premios Goya, muestra el trabajo que Brown y otros artistas realizan en Bahía para mejorar las condiciones de vida de los niños a través de la música.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de junio de 2005