Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ELECCIONES GALLEGAS | La jornada electoral en el PSdeG

El PSOE sube 11 puntos y Touriño da por hecho el Gobierno con el BNG

El candidato del PSdeG reconoce lo ajustado del resultado y honra la figura de Fraga

Santiago de Compostela

Pese al susto inicial, que hizo contener la respiración a todos los socialistas, Emilio Pérez Touriño apareció anoche para convencer a sus militantes de que, por primera vez en la historia, las elecciones le permitían acceder a la Xunta. "Galicia votó por el cambio. La relación de fuerzas abre la puerta al Gobierno, he hablado con Quintana y los dos coincidimos", clamó ante sus fieles. Los mismos, que casi le abuchean cuando agradeció la labor de Fraga. Touriño ni siquiera habló de la posibilidad de que el voto emigrante amargue una victoria que se le resistió mucho, algo que todos los dirigentes descartaban anoche.

El candidato del PSdeG a la Xunta tardó mucho en comparecer, y en todo ese tiempo la duda, la desconfianza y a ratos el desánimo se apoderaba de los dirigentes, más que de los militantes. Pero cuando él salió, rodeado de banderas, todo pareció cambiar. O no, porque muchos aún dudaban. Todos menos él, que no dejó a los informadores hacer preguntas, tónica habitual de la campaña -Fraga sí lo hizo-, y se comportó como si todo estuviera ya completamente resuelto, aunque reconoció que las cifras son muy ajustadas.

"La mayoría social se tradujo en una mayoría electoral. Los votos del cambio [PSdeG + BNG] son 100.000 más que los del PP. Los socialistas subimos 11 puntos, 150.000 votos y ocho escaños. Es el mejor resultado del PSdeG en su historia", comenzó para dejar claro, enseguida, que la Xunta está, para él, a la vuelta de la esquina. "La relación de fuerzas abre las puertas al Gobierno de cambio. Ahora dejemos que la voluntad de los ciudadanos se cumpla. He hablado con Anxo Quintana y los dos coincidimos en la voluntad de cumplir ese mandato".

"Una nueva etapa"

Luego vino la parte más presidencial, en la que pidió respeto para todos, incluidos los votantes del PP. "Hoy se abre una nueva etapa. Estas elecciones de resultado ajustado reflejan la pluralidad de Galicia. Ahora más que nunca es necesario un Gobierno que respete y dialogue con todos. En este momento en que quedan abiertas las puertas del cambio no quiero dejar de reconocer la figura de Manuel Fraga", señaló entre algunos abucheos.

"Fue un digno presidente estos 16 años, y tiene un apoyo que no podemos desconocer. A partir de ahora no hay votantes de uno y otro partido, sino ciudadanos de Galicia libres e iguales".

Además, lanzó un aviso para los que temen al nacionalismo gallego. "Galicia participará con lealtad en el proyecto común de España", aseguró. "Hoy es el primer día de nuestro futuro", añadió.

Mientras los militantes se daban a la fiesta, los dirigentes, tras varias horas de susto, intentaban buscar hueco para una euforia difícil de argumentar. Los socialistas han logrado un avance muy fuerte, de casi 11 puntos, que sin embargo podría no servir para nada si, finalmente, el voto emigrante devuelve la mayoría absoluta al PP. Frente a la movilización de los votos de la derecha, el PSdeG contemplaba con desolación el hundimiento del BNG, clave, para ellos, del resultado tan ajustado. Además, el voto joven y urbano no había tirado del cambio con tanta fuerza como estaba prevista. De hecho, el PP se encargó de destacar que sigue siendo la fuerza más votada en seis de las siete principales ciudades de Galicia.

Por eso, porque había tantos matices, tantos "depende" tan gallegos, la fiesta de anoche en el hotel donde el PSdeG seguía las elecciones era casi una sorpresa, una especie de liberación después de muchas horas de susto. Ese fatídico 38 que estuvo en la pantalla hasta el 55% del escrutinio mató tanto el entusiasmo que al final se hacía difícil recuperarlo. Algo parecido a lo que sucedió en las elecciones catalanas, cuando Pasqual Maragall vivió una noche agridulce que, sin embargo, luego le llevó al Gobierno.

El PSdeG ha hecho un largo recorrido para llegar a este momento. Desde el 32% de 1989, con el PSOE en Madrid y la llegada de Fraga a Galicia, los socialistas habían caído en 1993 al 23,8% y en 1997, el momento de mayor crisis, cayeron al 19,5% y 13 diputados. Desde entonces, con Touriño al frente, no han dejado de crecer. Y si todo sale según lo previsto, llegarán por primera vez a la Xunta después de unas elecciones. Antes sólo lo lograron con una moción de censura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de junio de 2005