LA ESTRATEGIA ANTITERRORISTA | La lucha contra el integrismo islamista

Desinformación o transparencia

El ex ministro del Interior Ángel Acebes ha dicho repetidamente que aportó más información al público entre el 11 y el 14 de marzo de lo que quería contar la Policía cuando estaba tras la pista de los asesinos. Los socialistas hacen un ejercicio en el cual confrontan la información difundida por Acebes -depurados, deformados y manipulados previamente los datos policiales- y la que debería haber hecho llegar en cada una de sus comparecencias. La versión manipulada y la información transparente permiten, precisamente, una versión neutra, exenta de intencionalidad electoralista.

Problema: la inexistencia de indicios reales sobre la autoría de ETA -más la doble negativa de Arnaldo Otegui y el desmentido doble de ETA- y la existencia de pistas reales sobre la autoría islamista -aparición de la furgoneta en Alcalá de Henares con versos coránicos amenazantes, restos de explosivo Goma 2 ECO y detonadores de fabricación española, reivindicación al periódico digital Al Quds de Londres, tarjeta de teléfono que condujo a militantes fundamentalistas islamistas- proyectaban el espectro de Irak sobre las elecciones del 14-M.

"Es indudable que Irak es una motivación fundamental del atentado. Es cierto que las células operaban antes en España. Pero, como dice un informe de la Unidad Central de Información Exterior de la Guardia Civil, uno de los líderes del atentado, Sarhane Ben Abdelmajid, El Tunecino, sentía verdadera ansiedad de cometer un atentado con motivo de la participación del Gobierno de Aznar en Irak", explica Álvaro Cuesta. Y El Tunecino, según dijo Acebes el 4 de abril de 2004, era el "jefe del grupo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de junio de 2005.

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