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La insurgencia ha asesinado en Irak a 12.000 civiles en 18 meses

La policía iraquí detiene a más de 700 rebeldes en una semana

La violencia que sacude Irak cada día se puede ahora ilustrar con una cifra: 12.000 muertos. El Ministerio del Interior de Irak hizo público el pasado jueves un informe que eleva a 12.000 el número de civiles que perdieron la vida en ataques de la insurgencia en los últimos 18 meses. El ministro del Interior iraquí, Bayan Yabr, explicó que la comunidad chií fue el principal blanco de los atentados terroristas.

Más de 20 personas fueron asesinadas cada día por la insurgencia iraquí en los últimos 18 meses, según cifras oficiales del Gobierno iraquí. El ministro del Interior precisó que al menos 10.500 de las 12.000 víctimas eran chiíes.

Estas cifras contrastan con los 1.663 soldados de EE UU que murieron en Irak desde el principio de la guerra, en marzo de 2003, según datos del Pentágono. Las autoridades iraquíes desconocen, sin embargo, la cifra exacta de policías, militares muertos y del total de civiles iraquíes fallecidos desde entonces.

Yabr condenó la acción de la insurgencia en la que no ve ningún tipo de "resistencia" sino "sólo terror". "Todo el mundo está de acuerdo para decir que cualquier persona que alza un arma y que mata a un iraquí es un terrorista", declaró. Yabr aseguró que las operaciones contra la insurgencia permitirá controlar la violencia "en los próximos meses".

La operación lanzada el pasado domingo por unos 40.000 soldados iraquíes empieza a tener sus primeros resultados. El número de atentados disminuye en Bagdad, donde, durante el mes de mayo, los ataques de la insurgencia causaron la muerte de 600 personas. Yabr aseguró, además, que más de 700 terroristas habían sido detenidos y que otros 28 murieron durante las operaciones.

Falta de pruebas

Las declaraciones de Yabr se contradicen con las cifras del Ministerio de Defensa que, el miércoles, informó de que 680 insurgentes habían sido detenidos. Todos salvo 95, precisó la fuente, fueron liberados por falta de pruebas. Las autoridades iraquíes y EE UU lanzaron en Bagdad la mayor ofensiva militar desde la caída de Sadam Husein. Durante la operación, la capital iraquí queda dividida en dos sectores, que coinciden con las orillas del Tigris, y se han establecido 675 puestos de control. "Es una ofensiva contra la infraestructura de la insurgencia", agregaron fuentes del Ministerio de Defensa.

La jornada de ayer no escapó, sin embargo, a la violencia que reina en el país árabe. Los insurgentes consiguieron cometer un atentado en Bagdad, donde cuatro personas resultaron heridas. En Balad, unos 70 kilómetros al norte de Bagdad, un traductor iraquí que trabajaba para el Ejército de EE UU fue asesinado. En la misma ciudad donde 10 personas murieron y 13 resultaron heridas en un atentado suicida en la noche del jueves, tras la explosión durante una ceremonia religiosa en una mezquita suní.

Al menos 10 personas resultaron heridas al explotar un coche bomba en Tikrit. En Kirkuk, al norte del país, soldados estadounidenses resultaban heridos tras la explosión de una bomba y un alto funcionario de los servicios de seguridad fue asesinado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de junio de 2005