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Entrevista:JOSÉ ALEJANDRO PINA | Presidente de Enresa

"Hay alcaldes a los que no les asusta hablar de tener un almacén de residuos nucleares"

José Alejandro Pina (Segovia, 1950) está decidido a construir un almacén de residuos radiactivos. Presidente de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) por segunda vez, ya lo fue con el último Gobierno de Felipe González, este economista ha decidido explicar las ventajas de un único almacén, "más seguro y barato que mantener el combustible en las siete centrales". Conversador y fumador de puros, asegura en su despacho que algunos alcaldes no se asustan al hablar de albergar este almacén.

Pregunta. ¿Logrará construir un almacén de residuos nucleares?

Respuesta. Enresa tiene soluciones previstas para cualquier caso. La construcción de un Almacén Temporal Centralizado (ATC) se ha pensado siempre. Por razones técnicas, económicas y de seguridad convendría que el almacenamiento de combustible gastado estuviera en un solo emplazamiento en vez de en siete repartidos por España. El parlamento instó en diciembre a que construyéramos un ATC. Pero si no se construye podemos tener almacenamientos independientes, uno en cada central. Tenemos que elegir entre un único depósito o siete repartidos, uno en cada central.

"Tenemos que elegir entre un único depósito o siete, uno en cada central nuclear"

"El lugar se decidirá de forma consensuada. No se puede imponer el almacén de residuos"

P. ¿Qué ventajas le ve al ATC?

R. La primera es el coste. Siete almacenes en las siete centrales es cuatro veces más caro que construir un único almacén. Es más seguro, porque ante los peligros del terrorismo internacional es más fácil proteger un almacén que siete. Políticamente es bueno porque se puede hacer de forma consensuada, mientras que las centrales nucleares están ubicadas donde lo decidió la dictadura. Dejar los residuos en cada una de las centrales, significaría que los pueblos donde se ubicaron las centrales van a ser almacenamientos sin contar con la opinión de sus ciudadanos.

P. Con esas ventajas y siendo un problema tan antiguo, ¿cómo es que no está ya construido?

R. Todo lo nuclear tiene una connotación muy negativa. Lo nuclear nos retrotrae a bombas atómicas y a accidentes. Un almacenamiento centralizado tiene la aureola de riesgo nuclear aunque no tiene peligro. Nunca se podría producir un accidente como el que podría ocurrir en una central en marcha. El ATC sólo tiene un inconveniente, el movimiento del combustible gastado de las centrales hacia el almacén, pero en EE UU se realizan 400 movimientos al año sin problema. En Francia hay 12 o 13 transportes al mes y no hay problemas. No hay razón más que el miedo a lo nuclear, pero sería la solución lógica, por eso creo que nuestra misión es pedagógica, explicar cuáles son los riesgos que tiene un almacén de este tipo. Hablo de riesgo y no de peligro, de riesgo regulado y controlado.

P. ¿Cómo es el ATC? ¿Cómo se guardan los residuos con decenas de miles de años de vida?

R. Es una instalación industrial, una nave que guarda los contenedores repletos de barras de combustible gastado. Su manejo es industrial y se puede ver, visitar y vigilar. Holanda tiene un almacén en un polígono industrial cualquiera, como el de Parla, Murcia o Segovia, que es mi pueblo. El ATC se licenciaría por 60 o 70 años y cuesta unos 400 millones. Además, llevaría un centro de investigación sobre la transmutación, para estudiar cómo reducir la vida de esos residuos. La investigación de qué ocurre con los residuos no está cerrada. Hay nuevos campos para reducir la vida de ese material.

P. ¿Qué alcalde lo aceptará?

R. Tenemos que tener en cuenta las opiniones de los ciudadanos del municipio, de la comunidad autónoma y del Estado. Hay un proyecto en marcha entre los alcaldes que tienen centrales nucleares, Enresa y las propias centrales para ver cómo tomar las decisiones de manera consensuada. Jamás se podrá imponer el lugar sin el consenso de los ciudadanos. Todos somos responsables de la basura radiactiva que se produce cada vez que encendemos la luz.

P. ¿No es una cuestión de dinero? Tanto dinero para el ayuntamiento, tanto para la autonomía.

R. No. No se trata de comprar voluntades. Se trata de que se convenza al municipio donde se ubicaría.

P. ¿Tienen algún lugar preferido?

R. No tenemos ninguna preferencia. Es normal que haya algunos municipios más interesados que otros porque conviven a diario con los residuos, como pueden ser los pueblos con centrales. A alguno de estos alcaldes no les asusta hablar de tener el almacén de residuos nucleares, no les suena mal hablar del ATC, lo cual no significa que tenga que ser ahí.

P. ¿Cuántos alcaldes? ¿Cuáles?

R. No hay ninguno que haya dicho 'yo lo quiero'. Pero sí hay municipios que, sabiendo de lo que hablamos porque están acostumbrados a tener una instalación nuclear, en principio no les suena mal. Los miembros de la asociación de municipios con centrales se han manifestado a favor de un ATC, y dentro de sus municipios. Estos pueblos pueden tener su almacén particular o el almacén con los residuos de toda España. Un almacén temporal es sólo un almacén más grande que los que ya existen en las centrales.

P. ¿Por qué se ha ido retrasando la construcción?

R. Porque la decisión de construir siete almacenes independientes siempre se podía tomar. Pero estamos llegando al momento de actuar. En 2011 tiene que volver material que enviamos a Francia desde Vandellòs I para ser reprocesado. Esos residuos no se pueden almacenar en la instalación que tenemos, El Cabril. Ahí sólo pueden ir residuos de baja y media actividad, no de alta actividad. Cuando esos residuos regresen necesitaremos un almacén.

P. Estaban negociando para evitar la vuelta de esos desechos.

R. Hay unos compromisos internacionales según los cuales esos residuos tienen fecha de vuelta. Todos los acuerdos son renegociables, pero eso compete al Gobierno. La renegociación supondrá un coste. Estimamos que unos 60.000 euros por cada día que pase. Mucho dinero.

P. ¿Qué plazos tiene en mente?

R. La decisión corresponde al Gobierno, pero necesitamos de tres a cuatro años para construir el almacén. Un proceso de selección del municipio que quiera tener el almacén nos puede llevar un año y medio o dos. El almacén podría estar en 2012 o 2013, con lo que habría un desfase entre la vuelta de los residuos, pero el pago a Francia podría ser asumible. Es más fácil negociar con Francia si el almacén está en construcción.

P. ¿Y la oposición política en cada ayuntamiento o comunidad se va a resistir a utilizar el ATC como arma electoral?

R. Este asunto, manejado con criterios políticos, puede dar mucho juego a la oposición, sea del partido que sea, por el miedo atávico a lo nuclear. Tenemos que evitarlo con diálogo, explicación y consenso. Y hablando con los movimientos que se oponen, como los ecologistas. A los ecologistas hay que explicarles que si se construye el ATC se gestionan mejor los residuos que si se mantienen en siete emplazamientos. Ellos dicen que hasta que no haya una promesa de cierre de las nucleares no quieren el almacén. Es una contradicción: si el almacén es bueno con las centrales cerradas, lo será con las centrales abiertas.

P. El Almacenamiento Geológico Profundo (AGP), el cementerio para enterrar los residuos a centenares de metros, ¿está descartado?

R. El AGP es una solución que siempre será necesaria. Aunque funcione la transmutación, hará falta un almacén definitivo. Lo que tengo claro es que el concepto de AGP de hace 20 años ya no vale. Hoy se piensa en un AGP del que se puedan recuperar los residuos. Ya no es el concepto de 'entierro, tapo y me olvido'. Se piensa que sean recuperables por el aumento de precios de la energía: ese combustible aún tiene capacidad de generación energética.

P. ¿Se puede enterrar algo y asegurar que seguirá allí dentro de 100.000 años?

R. El concepto de almacenamiento profundo es técnico y demostrable. Los AGP están garantizados por 2.000 años y eso es posible. Almacenamientos garantizados para 20.000 años es difícil de aceptar. Aunque al ciudadano no creo que le deba importar lo que pasará dentro de 20.000 años, porque la técnica dará soluciones. La energía nuclear es muy joven. La primera central es de 1958, y quién le iba a decir a Marie Curie que con su descubrimiento se iba a generar electridad y bombas atómicas. La gestión de residuos no ha dicho su última palabra. Además, no quiero que España sea el primer país que haga un AGP. Nuestras capacidades técnicas no están a la altura de otras potencias. Debemos esperar y ver.

P. ¿Cada país debe construir su cementerio?

R. No parece lógico que cada país construya un AGP porque el coste es de tal magnitud que no tiene sentido. El coste estimado es de 12.000 millones de euros, pero puede subir. Todo el combustible gastado del mundo ocuparía medio estadio Santiago Bernabéu. ¿Para ese volumen sería lógico que 60 países construyeran un AGP? Lo lógico es unir fuerzas y hacer almacenes regionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de mayo de 2005