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Identificado el gen de un hongo infeccioso que abre la puerta a su tratamiento

El Candida albicans es un hongo presente en diversos órganos del cuerpo que apenas produce infecciones leves ocasionales -candidiasis vaginal o afecciones de mucosa- en personas sanas. Pero en pacientes inmunodeprimidos, se convierte en un agente patógeno oportunista que puede alcanzar tal virulencia que supone la tercera causa de muerte por infección hospitalaria en países desarrollados.

Investigadores de patología molecular de hongos de la Universitat de València han conseguido la caracterización molecular y funcional, es decir la identificación y descripción, de un gen de los 6.500 que tiene el hongo, clave en el funcionamiento de este agente y que abre las puertas a tratamientos eficaces contra las infecciones que produce. El candida albicans es especialmente agresivo con enfermos con defensas bajas como los recién trasplantados o aquellos que se siguen tratamiento con un tumor. En caso de colonización bacteriana, existen antibióticos muy eficaces, algo que no ocurre con los hongos. Entre otros aspectos, porque las bacterias son muy distintas a las células humanas, lo que favorece que los fármacos actúen de forma selectiva. Esto no sucede con los hongos ya que, al ser más parecidos a las células humanas, los tratamientos contra infecciones graves provocan efectos colaterales de elevada toxicidad.

Un aspecto interesante que ofrece el gen es la posibilidad de servir de diana específica ya que los investigadores han descubierto que si se modifica -al manipularlo y alterar las bases que lo conforman- el hongo muere. Pero además puede ser útil para identificar a los pacientes afectados por el agente, ya que el diagnóstico es muy complejo, como apunta José Pedro Martínez, el responsable del equipo de la Universitat, y que sus efectos son asintomáticos. Martínez también destaca el hecho de que este gen, una vez secuenciado, carece de características homólogas en otros de mamíferos y únicamente tiene algún parecido con la levadura del pan. "De momento se trata de investigación básica", apunta el responsable del equipo, en el que se integra Manuel Casanova, María Amelia Murgui, Verónica Veses y Ana María Pérez, "pero el gen reúne las condiciones de ser una diana a la que dirigirse para combatir el hongo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 2005