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Mueren cuatro trabajadores por asfixia en una fragata que se construye en Ferrol

Tres compañeros de la primera víctima fallecieron al intentar sacarla del tanque que limpiaba

Cuatro empleados de empresas auxiliares que trabajan para los astilleros de Navantia en Ferrol, tres hombres y una mujer, fallecieron ayer en el interior de un tanque de la fragata Roald Amundsen, que se estaba construyendo en las instalaciones de la antigua factoría Bazán para la Armada noruega. A la espera de las conclusiones de la investigación sobre los hechos y de los resultados de las autopsias, todo apunta a que las muertes se produjeron por asfixia, y de hecho ésa es la versión que maneja la empresa, según su responsable de comunicación, Miguel Ángel Martínez.

"Cayeron como pajaritos, uno a uno", contó a primera hora de la mañana de ayer a la emisora municipal Radio Fene un miembro del comité de empresa de los astilleros militares, que comparó la tragedia con las que se producen en los pozos sépticos, en las que sucumben los que pretenden auxiliar a un compañero afectado. Las muertes se produjeron sobre las ocho de la mañana, cuando trabajadores de la empresa Mainfer procedían a limpiar uno de los tanques de la Roald Amundsen, de apenas cuatro metros cuadrados.

Según el relato que hizo a los periodistas la consejera de Relaciones Laborales, Belén Prado, la primera en entrar fue Ana Paz Vilariño, de 23 años, que se desvaneció por la falta de oxígeno. La compañera que la ayudaba desde fuera avisó a otros dos que se encontraban en un compartimento contiguo.

Eduardo González Val y Juan Carlos del Real Gamundi, de 30 años, entraron en el tanque y también fallecieron. La limpiadora que esperaba fuera -tuvo que ser atendida de un choque traumático en el hospital Arquitecto Marcide de Ferrol, según el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras- alertó a otras personas. Un soldador de la empresa Tecnymo, José Luis Veiga Infante, de 45 años, corrió la misma suerte al pretender auxiliar a las otras víctimas.

Falta de oxígeno

El único resultado de la primera inspección realizada en el lugar de los hechos fue el de comprobar la escasez de oxígeno. Las causas de esa ausencia de oxígeno en el tanque de la fragata, la segunda de las cinco que Navantia construye para Noruega y que iba a ser entregada el próximo día 25, no están claras. El alcalde de Ferrol, Juan Juncal, informó a la cadena SER que el día anterior se habían realizado en aquella parte del buque trabajos de pintura. Los representantes sindicales del astillero aludieron a posibles fugas de gas argón, utilizado en el sistema de refrigeración de la nave. Pero todos, en palabras del presidente del comité de empresa de Navantia Ferrol, Ramiro Otero, solicitaron "no ponerse nerviosos a la espera de las conclusiones".

Los sindicatos han convocado para mañana, viernes, un paro general en la comarca ferrolana (en la que están ubicados dos astilleros de Navantia, el de Ferrol y el de Fene, recientemente unificados) de las 11.30 a las 13.30, con una concentración a las 12.00 en la plaza de Armas, delante del Ayuntamiento. El pleno municipal que se celebraba cuando se conoció la tragedia acordó declarar dos días de luto oficial, y los tres principales partidos políticos, PP, PSdG y BNG expresaron su solidaridad con las familias de las víctimas y suspendieron sus actos de precampaña en la comarca. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo una mención a la tragedia en el discurso con el que abrió el debate sobre el estado de la nación, así como el líder del PP, Mariano Rajoy. El de la Xunta, Manuel Fraga, envió su pésame desde Argentina.

La convocatoria de los sindicatos no estuvo exenta de críticas. Este es el tercer accidente laboral que se produce en los astilleros ferrolanos en poco más de dos semanas. A finales del pasado mes de abril murió un trabajador a causa de una explosión, y hace pocos días también resultó herido de gravedad otro obrero. Todos, como los fallecidos ayer, pertenecían a empresas subcontratadas. "El paro es en condolencia con los muertos y en reclamo de que se aumenten los presupuestos destinados a prevención de riesgos laborales", aseguró el secretario comarcal de UGT y empleado de Navantia Ferrol, Juan Luis Dopico.

El responsable local de CC OO, Julio Abelleira, señaló: "Otra vez el siniestro se ha producido en una subcontrata de una empresa pública, que debería de dar ejemplo". El representante de la CIG, Emilio Cagiao, apuntó que "la siniestralidad no se terminará hasta que algún empresario no esté en la cárcel, ya que sitúan por encima de las vidas humanas la competitividad".

Este es el accidente más grave en número de muertos producido en España en lo que va de año, después de que el pasado 13 de enero falleciesen 10 trabajadores de la construcción en Burgos al producirse una deflagración en una caseta de obra que usaban como vestuario. El 14 de abril murieron otras cuatro personas en una empresa harinera de Huesca en un accidente producido por un rayo.

Obreros de "las compañías"

El último ajuste de personal ha eliminado casi millar y medio de puestos de trabajo en la construcción naval de Ferrol, pero a pesar de las sucesivas reconversiones, la vida laboral y social de la ciudad sigue girando en buena parte alrededor de los astilleros. Fue a la puerta del viejo arsenal militar de Bazán erigido a finales del siglo XVIII a la que acudieron pasadas las nueve de la mañana los familiares de los muertos, abrazándose entre si para no caer desvanecidos. Hace años, los que trabajaban allí pertenecían mayoritariamente a la plantilla de la Empresa Nacional Bazán, pero ahora, cada vez son más los que acuden allí convocados por empresas subcontratadas, "las compañías", en el argot local.

"Era el alma del grupo, el que siempre animaba los viajes y hacía las bromas en el autobús", describía a José Luis Veiga un compañero suyo en el Real Coro Toxos e Froles desde hace 23 años, Miguel Gago. Gago no tenía tan clara la trayectoria laboral de José Luis. "Creo que había trabajado de vendedor y después estuvo por Astano [el actual Navantia Fene], y en la empresas de soldadura llevaba dos o tres años" hacía memoria en el exterior del tanatorio Artabria en donde se velaban los cuerpos de los cuatro fallecidos.

Los numerosos compañeros y amigos que se fueron acercando al imponente edificio funerario, cuya fachada de granito resalta entre las naves del polígono industrial de A Gándara, eran mucho menos locuaces. Entre ellos, alguna persona de edad, llegada de las afueras de Ferrol, la zona que nutrió de mano de obra a los astilleros, como la madrina de Juan Carlos del Real, que sólo acierta a decir que "era muy buen chaval", pero no precisar cuanto tiempo llevaba en la empresa de limpieza.

El resto, pandillas de la edad de los fallecidos que no se reprimen en manifestar su dolor pero no quieren hacerlo ante las cámaras. Igual que el presidente de Navantia, Juan Pedro Gómez Jaén, que a la entrada y la salida del tanatorio atraviesa compungido y sin hacer declaraciones el círculo de informadores, entre las miradas de los deudos más jóvenes. Todos estarán en la tarde de hoy en los entierros de los cuatro muertos de "las compañías".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de mayo de 2005

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