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La soldado England se declara culpable

Lynndie England, la soldado estadounidense de 22 años que se convirtió en el símbolo mediático de los abusos en la prisión iraquí de Abu Ghraib, se declaró ayer culpable de siete de los nueve cargos que pesan sobre ella, tras alcanzar un acuerdo con los fiscales militares en le juicio que se sigue en Fort Hood (Tejas).

England, que podría haber sido condenada a un máximo de 16 años y medio de ser encontrada culpable de los nueve cargos -que incluyen conspiración, abusos y actos deshonestos, entre otros-, se enfrenta ahora a una condena máxima de 11 años. Dos personas próximas a su equipo de abogados esperan que la condena final no supere los 30 meses en prisión.

Cuando el consejo de guerra se reanude hoy en Fort Hood, el jurado militar comenzará a analizar las evidencias presentadas en los siete cargos que se van a tener en cuenta, una fase que podría prolongarse durante siete días. En la vista de ayer, el coronel James L. Pohl rechazó el recurso de la defensa sobre su idoneidad para dirigir el juicio. La defensa de England sostenía que el juez Pohl estaba vinculado a otros casos del escándalo de Abu Ghraib.

La defensa de la soldado, que la considera un chivo expiatorio, va a basar su caso en los problemas mentales de England y en que el soldado Charles Graner, también acusado y con quien mantenía una relación, ejercía una influencia negativa sobre ella.

England aparecía en muchas de las fotos, filtradas a la prensa hace algo más de un año, mofándose de los iraquíes de la prisión de Abu Ghraib, próxima a Bagdad. Este penal, utilizado por Sadam Husein para encarcelar a sus opositores, fue un centro de torturas y ejecuciones extrajudiciales. EE UU, tras ocupar Irak, lo utilizó para amontonar sospechosos de atacar a sus tropas.

El Pentágono relevó de su puesto a la general Janis Karpinski, responsable entonces de Abu Ghraib, pero declaró libres de cargos a otros cinco altos mandos. La tesis del Pentágono es que los abusos fueron aislados; la de los abogados defensores de los siete soldados inculpados, que éstos recibían órdenes de sus superiores para presionar a los presos en los interrogatorios.

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Lynndie England.
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