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Royuela viaja de la inocencia al amor en 'Violeta en el cielo con diamantes'

Un viaje, ese viaje que todo niño se ve obligado a hacer de forma brutal al pasar de la infancia a la adolescencia, planea por las páginas de Violeta en el cielo con diamantes (Alfaguara), la quinta novela de Fernando Royuela (Madrid, 1963). "El joven protagonista descubre en el verano de sus 14 años el amor, los temores de la especie y la brutal expulsión a la vida. La novela es una metáfora sobre la propia existencia", asegura el escritor, que enmarca la historia en la España de 1969, cuando los americanos pisaban la Luna, el general Franco nombraba príncipe de España a Juan Carlos de Borbón y los Beatles acababan de componer Lucy in the sky with diamonds, un homenaje a la alucinación psicodélica.

La historia que cuenta Royuela parte de un fantasma que vio en la galería de una casa en A Coruña cuando era adolescente. "Imaginé que la mujer que se movía entre los cristales era un fantasma y eso me ha permitido recrear una situación de fantasmas y aparecidos con elementos del pasado. Hay recuerdos que fluyen por el texto, pero no es una novela de recuerdos, sino del pasado que tiene que ver con el presente. Nos inventamos la historia de nuestra propia existencia para que los momentos de dolor y angustia sean más dulces y fantaseamos sobre lo que creemos recordar".

Royuela ha abandonado en Violeta en el cielo con diamantes el lenguaje neobarroco que utiliza para hablar de la parte oscura del ser humano, y ha dado paso a un lenguaje más visual. "En cada una de las novelas que escribo exploro aspectos totalmente diferentes porque la literatura, tal y como yo la concibo, tiene que ser algo arriesgado. Es saltar al vacío. El hombre es capaz de cometer las peores atrocidades, pero también de lo mejor, y en esta novela se trasluce lo más maravilloso del ser humano, y sobre todo el amor".

Mientras en su anterior trabajo literario, La pasión según las fieras (Alfaguara), creó un territorio donde reinaba la violencia y la opresión, en Violeta en el cielo con diamantes hay una apuesta por las emociones, por explorar aquellos aspectos más íntimos del individuo. "Creo que lo que he creado es una novela de amor, de felicidad. Una felicidad de la que somos conscientes de que existe cuando ya ha pasado".

El escritor reconoce que ha tenido que hacer una ardua tarea de investigación para ambientar la novela, ya que cuando ocurrieron todos los sucesos de los que habla tan sólo tenía seis años. "Tuve que indagar en la atmósfera de conspiración que se está produciendo en torno a Franco durante esos últimos años de los sesenta, los juegos malabares que se produjeron por la sucesión del dictador, para que todo lo que cuento resultara absolutamente convincente".

Royuela cree que los acontecimientos que se produjeron en el 68 y 69 en el mundo permitieron que se "entreabriera una puerta en España para que entrara algo de aire fresco, y permitió que llegara el movimiento psicodélico y la utilización de las drogas como experiencia mística que permitía que la conciencia se expandiera para conocer otras realidades posibles. En definitiva, una corriente de rebeldía que ahora brilla por su ausencia". Apostilla que las generaciones de jóvenes de ahora son "menos transgresoras que las del 70. Están más adocenadas y condicionadas por estereotipos que no tienen ningún interés en modificar. "No se cuestionan prácticamente nada y no son capaces de utilizar su libertad para elegir. Hay algunos jóvenes que se agrupan en movimientos antiglobalización y cosas similares, pero son los menos. Estamos viviendo una situación en la que existe una reacción violenta por volver a lo más conservador. La gente de mi generación se ha hecho ultraconservadora a ultranza y defiende los valores del nacionalcatolicismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de abril de 2005