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Reportaje:

Los pilares de la educación

'30 retratos de maestras', editado por Cuadernos de Pedagogía, homenajea a cinco profesoras andaluzas

Carmen de Burgos pasó a la historia como la primera mujer que trabajó como corresponsal de guerra para un periódico español, pero su trayectoria resulta demasiado densa como para simplificarla. Escribió novelas; viajó por medio mundo; fundó tertulias, logias y asociaciones iberoamericanas; batalló en favor del feminismo y se implicó en política; vivió tanto que su labor como maestra está sepultada bajo una maraña de hechos rompedores e impactantes. El libro 30 retratos de maestras, editado por Cuadernos de Pedagogía y presentado ayer en Sevilla, rinde tributo a su labor como docente. La obra, que reúne tres generaciones de educadoras -la "cultura pedagógica" de la II República, los "tiempos difíciles" del franquismo y la escuela de la democracia-, incluye a cinco andaluzas entre las treintena de mujeres. Algunas alcanzaron la fama como Carmen de Burgos o María Zambrano y otras han trabajado desde el anonimato de sus aulas.

- Carmen de Burgos. Nació en Rodalquilar (Almería) en 1867 y falleció en Madrid en 1932. Entre ambas fechas escribió varias novelas, incluida Puñal de claveles, inspirada en el mismo crimen sangriento que alentó Bodas de sangre de Federico García Lorca; traducciones y artículos en prensa, firmados a veces con seudónimos (el más popular, Colombine). Compaginó esta labor con la docente. No siempre con aplausos a su alrededor. Pilar Ballarín, profesora de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Granada y autora del artículo sobre Colombine, expone que su compromiso con la emancipación femenina y su libertad de pensamiento generaron numerosos ataques hacia ella, a la que llegaron a acusar de que "en sus intervenciones pública excita a las mujeres a la práctica del amor libre". Después de dirigir en Almería el colegio Santa Teresa, obtiene una plaza como profesora de la Escuela Normal y trabaja en Guadalajara, Toledo y Madrid. Ella nunca ocultó su pasión periodística: "El periódico es la cátedra para la multitud. Es una tribuna desde la que se dirige y se enseña". Pero también reconoció el valor de la enseñanza: "Si en la historia universal no abundan los grandes talentos femeninos es a causa de la diferencia de educación y el estado en que se las ha mantenido".

- María Zambrano. Nació en Vélez-Málaga en 1904 y falleció en 1991 en Madrid, después de vivir en el exilio 45 años. Poeta, filósofa y pensadora, Zambrano desarrolló una gran actividad en las aulas. Fue profesora de Historia de la Filosofía en la Universidad Central de Madrid entre 1931 y 1936, pero en esa época también participó en las misiones pedagógicas de la II República, una experiencia de educación popular. En su exilio en Méxio, Puerto Rico y Cuba siguió dando clase. La profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación de Málaga, Nieves Blanco, aclara que no existen muchos testimonios de su actividad como profesora, ni tampoco escritos por ella. Pero algunas de sus reflexiones sobre el oficio resultan sublimes: "No tener maestro es no tener a quién preguntar, y más hondamente todavía, no tener ante quién preguntarse. Sin preguntas y sin maestro estamos perdidos, porque preguntar es la expresión misma de la libertad".

- Isabel Agüera Espejo-Saavedra. Nació en 1938 en Villa del Río (Córdoba). Comenzó su trabajo como maestra en los tiempos represivos del franquismo. La escuela era entonces segregada, aunque en los pequeños pueblos cordobeses donde Isabel Agüera se estrenaba como maestra todos los niños, de todas las edades y sexos, compartían un único espacio. Su experiencia está recogida en un libro, Memorias de una maestra, pero también ha publicado ensayos pedagógicos. Se jubiló en 1997 y creó la Asociación Nacional de Maestros Jubilados. "Seguramente pude haber sido otras muchas cosas, pero elegí ser maestra", le confiesa a Juana Castro, la maestra que escribe su perfil.

- Marisa Calvo Azpeitia. Nace en Logroño en 1958, pero está vinculada desde la adolescencia a Sevilla, donde fundó el Centro de Educación de Adultos Manolo Collado, en el Parque Alcosa, un barrio de clase trabajadora que eligieron por azar un grupo de jóvenes soñadores que deseaban ayudar a colectivos sin recursos ni formación. A la primera reunión que convocaron en 1983 acudieron 300 personas. A partir de este centro germinaron otras experiencias asociativas como la tertulia literaria, la asociación de mujeres o la biblioteca. "Se metieron en una dinámica de construcción de una educación, no de transmisión sino de transformación del entorno, para mejorar las condiciones y la calidad de vida colectiva", escribe Marina Núñez, profesora de la Universidad de Sevilla.

- Ángela Gálvez Ibáñez. Nació en 1964 en Almería. Es licenciada en Bellas Artes, ha trabajado en teatro y en centros educativos de Granada, Málaga y Asturias. A Inma Gómez, autora de su perfil, le confiesa cómo le atrapó la docencia: "Si al entrar por primera vez en un aula no hubiese sentido el deseo y la necesidad de subirme a la tarimilla para regalar lo mejor de mí, probablemente nunca hubiese descubierto la grandeza que entraña ser actriz de un sólo papel: maestra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de abril de 2005