Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El sociólogo Manuel Castells aboga por despenalizar las drogas para atajar la inseguridad del narcotráfico

El sociólogo barcelonés Manuel Castells abogó ayer, en una conferencia que dio en el Departamento de Interior de la Generalitat, por despenalizar el consumo de drogas como una estrategia para combatir el tráfico a gran escala de estas sustancias estupefacientes. Castells reconoció que se trataría de una medida polémica que hoy por hoy tiene poca cabida en la agenda política, pero advirtió de que en ese punto está "la madre del cordero de la delincuencia".

El también experto en comunicación alertó sobre la necesidad de trasladar el problema de las drogas al campo de la salud pública. Aseguró que justo después de su legalización "se pasaría un periodo duro", pero señaló las ventajas a largo plazo para contener el narcotráfico, que consideró una fuente de inseguridad y violencia.

Acompañado por la consejera de Interior, Montserrat Tura, para debatir propuestas innovadoras en materia de seguridad, Castells expuso otra iniciativa atrevida: defendió la regulación de la prostitución y puso como ejemplos a Holanda y Alemania. "Personalmente estoy en contra de la prostitución", dijo. Sin embargo, ante la imposibilidad de erradicarla, apostó por una "regulación seria", que debería extenderse al colectivo homosexual "por estar mucho más desasistido".

Castells criticó las políticas de seguridad tradicionales: las "represivas", porque no consiguen contener las tasas de criminalidad, y las "preventivas", porque no ofrecen soluciones a corto plazo y están basadas "en mitos bienintencionados que chocan con la realidad". Ante esta insuficiencia, defendió la necesidad de conjugar ambos criterios (represión y prevención) "para responder a los nuevos desafíos de una sociedad en proceso de cambio".

Entre estas transformaciones, el sociólogo citó la irrupción de los "terrorismos" -en plural- como amenaza global. Tras opinar que ETA "parece que está llegando a su fin", Castells explicó la especificidad del terrorismo islámico. "Si la gente está dispuesta a inmolarse, la represión no funciona", sugirió. Frente a la amenaza, defendió la colaboración con las comunidades musulmanas "sin estigmatizarlas" y la integración de personas de origen musulmán en los cuerpos de seguridad.

Castells denunció la manipulación que, a su juicio, ejercen políticos y medios de comunicación sobre la seguridad. Éstos generan, dijo, una "paranoia ciudadana" que hace aumentar injustificadamente la percepción de inseguridad. Como ejemplos de manipulación citó la política seguida por el presidente de EE UU, George W. Bush, tras los atentados del 11-S, y la ejecutada por el ex presidente del Gobierno español José María Aznar ante la masacre del 11-M.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de abril de 2005