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Ladrones en el ocaso

¿Cuántas películas de grandes golpes criminales hemos visto a lo largo de nuestra vida? Esta pregunta parecen habérsela hecho también los responsables de esta película, rutinaria, discretamente efectiva, a la luz de lo que su guión propone: no un golpe perfecto, sino dos, y no un simple ladrón de guante blanco, sino un atractivo hombre que enfila su madurez (Brosnan) junto a una antigua socia de volcánica belleza (Hayek), convertida en su compañera sentimental, pero deseosa de una vida plácida, discreta: un cumplido sueño burgués para millonarios en retirada.

De ahí que El gran golpe, a pesar de cumplir con todas las estaciones de paso de una película de sus características, incurre también en lo que se suele considerar un pecado de lesa traición para este género: unos diálogos tal vez un poco demasiado largos, un protagonismo incluso excesivo de la peripecia amorosa que está en su base.

EL GRAN GOLPE

Dirección: Brett Ratner. Intérpretes: Pierce Brosnan, Salma Hayek, Woody Harrelson, Don Cheadle, Naomie Harris. Género: aventuras. EE UU, 2004. Duración: 97 minutos.

Y si todo esto no naufraga miserablemente en la verborrea y la inacción es porque lo que tiene que funcionar verdaderamente, lo hace (la química entre Hayek y Brosnan), y porque, a pesar del payaso de Harrelson, uno de los actores más desquiciantes de todo el plantel hollywoodense, las cosas salen razonablemente bien. No es ajeno a ello el hecho de que Brett Ratner (le conocemos por Dragón rojo, su título inmediatamente anterior) parece siempre consciente de que no está rodando una obra maestra y se pliega con humildad de artesano eficaz a las necesidades narrativas de la trama..., algo decididamente a agradecer en estos tiempos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de abril de 2005.